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ANILINAS
Y OTROS TÓXICOS METAHEMOGLOBINIZANTES
Toxicidad. Un número importante de compuestos químicos, oxidantes
directos e indirectos, son capaces de agregar al ión ferroso (Fe++)
de la hemoglobina una carga más, convirtiéndolo al estado férrico
(Fe+++). La hemoglobina que transporta al oxígeno molecular
se transforma de esta manera en metahemoglobina, incapaz de transportar
el oxígeno, causando así anemia funcional, además de que la nueva
molécula cambia la curva de disociación de la oxihemoglobina hacia
la izquierda impidiendo la liberación del oxígeno en los tejidos.
Por el mismo fenómeno de remoción de electrones de la fracción proteínica
de la hemoglobina se puede originar hemólisis y formación de cuerpos
de Heinz. En conjunto, esta intoxicación pertenece a las asfixias
bioquímicas. Los químicos metahemoglobinizantes son numerosos, como
ejemplo se citan los siguientes: anilinas, benzocaína, bismuto (subnitrato
de), cloratos, clorobenceno, cloroquina, dapsona (sulfona), dinitrofenoles,
fenacetina, fenazopiridina, hidroquinona, lidocaína, azul de metileno,
nitritos, nitratos, óxido nítrico, nitrofuranos, nitrofenol, primaquina,
quinonas, resorcinol, sulfonamidas, tetralin, toluidina, trinitrotolueno,
etc. Los anotados en cursiva son los más frecuentemente involucrados,
ocupando un lugar preponderante la dapsona.
Manifestaciones clínicas. El signo clave es la cianosis que
no mejora con la administración de oxígeno y al tomar muestras de
sangre ésta es característicamente achocolatada. Hay relación entre
las concentraciones de metahemoglobina y la gravedad de la sintomatología.
Cifras de hasta 2% son fisiológicas; de 2 a 10% hay ausencia de
síntomas; de 10 a 15% aparece cianosis peribucal; de 15 a 30% la
cianosis es difusa, labial, conjuntival, ungueal, cutánea; de 30
a 60% a la cianosis se agrega fatiga progresiva, cefalea, disnea
y taquicardia; de 60 a 70% las manifestaciones de hipoxia a nivel
neurológico corresponden a la gravedad de la intoxicación, letargia,
estupor, coma y convulsiones; de 70% y más, ocurre la muerte.
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Diagnóstico.
La cianosis súbita que no mejora con la administración de oxígeno
y la sangre achocolatada orientan fácilmente al diagnóstico. Si
el laboratorio tiene disponible la técnica se debe cuantificar la
metahemoglobinemia, ya que ratifica la impresión clínica, establece
el pronóstico y permite valorar la respuesta al tratamiento.
Tratamiento. Aun cuando clínicamente no se observe respuesta
aparente con la administración de oxígeno, éste se debe continuar
si tenemos en mente que parte de la hemoglobina no se ha transformado
a metahemoglobina y por tanto, aunque en menor proporción, lo puede
liberar en los tejidos. El antídoto de esta intoxicación es el azul
de metileno a la dosis señalada en el cuadro
5; algunas metahemoglobinemias como la causada por la dapsona,
no responden con la rapidez requerida al aplicar el azul de metileno
en la forma ahí anotada y sí cuando se administra por goteo continuo
a la dosis de 0.2 mg/kg/h, hasta la mejoría clínica y el descenso
de las cifras de metahemoglobina. Un problema lo constituye la intoxicación
inducida por el mismo antídoto cuando se emplea para investigar
si existe ruptura de las membranas al final del embarazo o en casos
de sobredosis iatrógenas (por ejemplo al confundir en las indicaciones
médicas mg con ml). Es obvio que en esta condiciones no se puede
usar el azul de metileno sino que se tiene que recurrir a otros
fármacos, como el ácido ascórbico a dosis altas o el glutatión,
sin embargo, la respuesta es lenta, por lo que es posible que se
tenga que recurrir a la exsanguinotransfusión.
BATERÍAS DE DISCO O BOTÓN
Toxicidad. La ingestión accidental de baterías (o pilas)
de disco está ocurriendo cada vez con mayor frecuencia debido a
su accesibilidad, ya que se las encuentra en cámaras fotográficas,
juguetes, juegos de destreza, termómetros, calculadoras, agendas,
zapatos luminosos y otros instrumentos. Están constituidas por una
solución electrolítica concentrada de hidróxido de sodio (sosa cáustica)
o de potasio, y diversas sales metálicas: de mercurio, zinc, cadmio,
plata, níquel y litio.
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