Etimológicamente
el vocablo tóxico deriva del griego toxicou
que significa flecha, seguramente por la costumbre de los hombres
primitivos de impregnar las puntas de sus flechas con extractos
de vegetales o secreciones de animales que habían identificado como
deletéreas, a fin de aumentar el daño a sus presas de caza y particularmente
a sus enemigos. Por su parte el término veneno procede del latín
venenum, poción de amor de Venus, ya que a algunas de las sustancias
referiçdas se les atribuían propiedades afrodisiácas.
Durante siglos ambos términos se consideraron
como sinónimos y en el momento actual se conservan, pero con diferentes
significados:
- Los tóxicos son sustancias de naturaleza química presentes en
el ambiente (de ahí que también se les conozca como xenobióticos),
que dependiendo de su dosis y tiempo de estancia en el organismo
(relación dosis-tiempo-respuesta), van a actuar sobre sistemas biológicos
específicos causando alteraciones bioquímicas, funcionales o morfológicas,
lo que se traduce en enfermedad e incluso la muerte.
- Los venenos se definen de manera similar sólo que su origen
está en los principios activos de vegetales o en las secreciones
de animales.
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Así, expresaremos correctamente la intoxicación
por plomo o por metamizol y el envenenamiento
por picadura de alacrán o por aceite de epazote.
En el momento actual las intoxicaciones y los
envenenamientos constituyen un problema de salud pública en todo
el mundo, tanto en países altamente industrializados como aquellos
en vías de desarrollo, y son causa común de solicitud de atención
médica de urgencia en los hospitales y otras unidades médicas. Lo
anterior se inició desde la llamada “revolución industrial” y se
acrecentó a partir de la Segunda Guerra Mundial con el desarrollo
progresivo de la industria, la agricultura y la medicina, a lo que
habría que agregar la existencia de la flora y fauna nocivas características
de cada país o región. En años recientes una causa más de intoxicaciones
y envenenamientos tiene su origen en las llamadas medicinas alternativas
o complementarias, en particular la herbolaria. Para tener una idea
de la magnitud del problema, para el año de 1996 se calculaba en
93 000 el número de compuestos químicos de uso cotidiano que potencialmente
podrían causar intoxicaciones; para el año 2000 se estima un incremento
a 100 800. Desafortunadamente de esta cifra tan alta, solo 3% de
los químicos han sido estudiados en lo relativo a su toxicidad aguda,
toxicidad crónica, embriogenia, teratogenia y carcinogenia.
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