El
impacto más evidente del funcionamiento ovárico adecuado
se puede apreciar a través de las características
del ciclo menstrual en la mujer, por lo que concatenadamente se
habla de un ciclo hormonal y ovárico.1-3
En forma convencional se establece que el ciclo menstrual normal
en la mujer dura aproximadamente 28 días, y la ovulación
se suscita alrededor del día 14. La serie de eventos que
se presentan a lo largo del ciclo menstrual, se halla regulada por
una interacción del hipotálamo, la hipófisis
y el ovario (Fig. 1). Durante la segunda mitad del ciclo o fase
secretora endometrial (después del día 14) la secreción
de hormona luteinizante (LH) se encuentra suprimida por los altos
niveles circulantes de estrógenos y progesterona que disminuyen
después de la luteolisis (días 26 a 28) con lo que
FSH y LH se comienzan a elevar nuevamente.6-8 Los folículos
primarios en número de 10 a 15 comienzan a desarrollarse
bajo la influencia de FSH (días 26 a 27). El desarrollo de
un solo folículo en uno de los ovarios, hasta su maduración,
con regresión de los otros 9 a 14 depende de tres factores:
1) después de la etapa crítica de desarrollo, cuando
los estrógenos se encuentran elevados, la maduración
folicular es independiente del estímulo gonadotrópico
(FSH-LH); 2) el primero de los folículos que alcanzan esta
etapa inhibe la secreción de la FSH por la retroalimentación
negativa mediada por estrógenos, privando a los folículos
restantes del estímulo gonadotrópico para su desarrollo;
3) se ha obtenido evidencia de que el folículo dominante
puede secretar una sustancia capaz de impedir la maduración
de los demás folículos en ambos ovarios denominada
arbitrariamente como Selectron. De esta manera el folículo
dominante
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prosigue
su desarrollo hasta folículo maduro, aumentando su producción
de estrógenos. La sincronización de esta fase depende
predominantemente de la tasa de crecimiento folicular, más
que de los mecanismos regulares derivados de hipotálamo.9-11
La ovulación es inducida por un pico secretor
de LH que tiene lugar hacia el día 14, y se halla determinado
por las señales hormonales que provienen del ovario. Después
de su exposición a niveles elevados de estrógenos
por varios días, el hipotálamo responde a elevaciones
por minuto de progesterona con la liberación pulsátil
del factor hipotalámico liberador de gonadotropinas o GnRH.
El pico de LH y en menor cuantía el de la FSH duran sólo
unas cuantas horas pero son suficientes para que el folículo
alcance su maduración completa y se presente la ovulación
en las próximas 6 a 18 horas. Es de interés señalar
que la secreción de progesterona comienza poco antes de la
ovulación, por lo que se trata de un componente importante
de la señal ovárica que interviene en la aparición
del pico de gonadotropinas además de los estrógenos
que se elevan notablemente un día antes del pico de FSH-LH
y al parecer, estimulan, en vez de inhibir, al gonadotropo hipofisario
(retroalimentación positiva).8, 12-14
La luteinización resulta de: 1) la eliminación
de la influencia inhibitoria provocada por el huevo in situ antes
de la ovulación y 2) de la acción de LH. No se ha
establecido aún claramente el papel que pudiera tener la
prolactina (PRL) u hormona luteotrópica durante esta etapa
en el humano.15, 16 La producción gradual de estrógenos
y progesterona por el cuerpo lúteo (días 14 a 20)
produce una disminución en los niveles de gonadotropinas
por retroalimentación negativa.
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El
funcionamiento ovárico se hace evidente a través de
las características del ciclo menstrual. Por eso el abordaje
clínico es indispensable. El laboratorio hormonal ofrece datos
para precisar y cuantificar el estado de normalidad o anormalidad
que pudiera tener consecuencias sobre el ciclo menstrual y la reproducción.
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