PAC MG-2 Tomo 5

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Si se presenta sangrado menstrual, esto refleja la presencia de gonadotropinas en cantidad suficiente para estimular el ovario y producir estrógenos, por lo que para inducirse sangrado sólo se requiere el complemento progestacional. La administración de GnRH–RH provoca un aumento en la secreción de FSH y LH. Las determinaciones se realizan a intervalos hasta por dos horas.
   2. Hormonas ováricas. Los estrógenos son fácilmente medibles en orina de 24 h. por métodos de cromatografía. Su determinación diaria es imprescindible durante la inducción de ovulación con gonadotropinas exógenas para determinar cuando se administra HCG e imita el pico ovulatorio. Normalmente, antes de la ovulación los valores llegan hasta 100 µg/24 h. El estradiol en plasma se cuantifica generalmente por
radioinmunoanálisis.39, 40 Los valores máximos se registran un día antes del pico de LH-FSH (250-400 pg/mL) fase lútea (100-200 pg/mL). La cuatificación de pregnandiol en orina y progesterona en plasma son cruciales para establecer el diagnóstico de ovulación; los valores registrados en la fase preovulatoria son 3 a 6 ng/24 h. y 0.5 a 2 ng/mL respectivamente. En la fase lútea (postovulatoria) el pregnandiol se puede elevar hasta 10 ng/24 h. y la progesterona hasta 20 ng/mL.
   Otras hormonas útiles de medir son la 17–hidroxiprogesterona y la gonadotropina coriónica (HGG); esta última, cuando se detecta, hace el diagnóstico de embarazo. También existen pruebas para valorar la respuesta afectora a los estrógenos y/o progesterona como: citología vaginal, biopsia endometrial y moco cervical.

RECIENTES ADQUISICIONES DE LA INMUNOLOGÍA Y SU APLICACIÓN CLÍNICA
Dra. Aracely Palafox Zaldívar
   
La respuesta del organismo en contra de agresiones constantes del medio ambiente que nos rodea, se encuentra controlada por dos tipos de respuesta: La inmunidad innata, natural o inespecífica y la inmunidad adquirida, adaptativa o específica.
   La inmunidad innata está presente en nuestro organismo desde el nacimiento, y participan en ella elementos no específicos de protección contra agresiones externas.
   La integridad de la piel es el primer punto de defensa del organismo y evita la penetración de microorganismos, y aunada con las mucosas, ambas constituyen una barrera mecánica, la cual es auxiliada por las propiedades antimicrobianas de las secreciones sebáceas y sudoríparas, así como por la acción protectora del moco y los cilios.
La respuesta del organismo en contra de agresiones constantes se encuentra controlada por la inmunidad natural y la inmunidad adquirida.

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