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La
reacción de Ruiz-Castañeda es usada como apoyo para
el diagnóstico de fiebre tifoidea.
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El
diagnóstico inmunológico de la amibiasis se inició
con la reacción de inmovilización, la cual proporciona
una precisión de alrededor de 80%, pero el requerir un mantenimiento
constante en cultivo de una cepa de Entamoeba hystolítica
la hace poco práctica. Las reacciones de hemaglutinación
indirecta y fijación de complemento, ofrecen quizás
el más alto valor diagnóstico (98 a 100%) y su información
cuantitativa permite valorar la evolución de un proceso intestinal
o extraintestinal.
En el grupo de las enfermedades pirogénicas
más frecuentes se ubican las colagenopatías, término
que agrupa enfermedades autoinmunes, que se caracterizan por evolucionar
con períodos de exacerbación y remisión, y
durante la fase de actividad se presentan cambios inmunológicos
y humorales con aumento de los niveles plasmáticos de fibrinógeno,
haptoglobina y proteína C reactiva; así como de las
inmunoglobulinas y presencia en el suero de autoanticuerpos contra
diferentes elementos celulares (nucleoproteínas, músculo
liso, membrana basal, mitocondrias, etc.).
Dichos cambios han originado numerosas reacciones
inmunológicas que se han empleado con fines diagnósticos,
sin embargo, la anormalidad serológica más consistentemente
encontrada es el factor reumatoide, que se reconoce como un autoanticuerpo
IgM contra IgG, el cual se encuentra entre 10 y 50% de los casos
clínicamente diagnosticados como enfermedad reumatoide, permitiendo
la distinción entre artritis reumatoide y otras formas de
artritis (gota, etc.). También se ha relacionado con la velocidad
de sedimentación globular, lo cual indica actividad inflamatoria.
En el caso de un padecimiento que por los estudios
iniciales mencionados, se sospeche de etiología viral, el
laboratorio puede realizar algunas investigaciones en la fase inicial
del período, tales como: a) aislamiento de virus, prueba
para la cual ya hay laboratorios que cuentan con áreas de
cultivo celular
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que
manejan las condiciones adecuadas para evitar contaminaciones que
suelen ser muy frecuentes por el tipo de material que se utiliza,
b) pruebas serológicas, de las cuales el ELISA, RIBA y Western
Blot son las más utilizadas, las tres detectan la presencia
de anticuerpos dirigidos en contra de proteínas específicas
cuya información para su producción se encuentra en
el ácido nucleico del mismo virus.
Teniendo en cuenta que la capacidad mutagénica
de los virus (el VIH tiene una capacidad de l0 mutaciones por ciclo
celular), al igual que el virus de la hepatitis C, así como
sus variedades dependiendo de grupos, familias o subgrupos, los
anticuerpos detectados son de las regiones más conservadas
de los virus, y los anticuerpos más sensibles y específicos,
se han creado generaciones en las pruebas tales como en el virus
de la hepatitis C, que cuenta con cuatro generaciones de pruebas
de ELISA y WB y dos de RIBA.
Finalmente diremos que es enorme la variedad de
condiciones de fiebre de origen desconocido de causa
no infecciosa y su detección demanda un examen clínico
cuidadoso complementado por investigaciones especiales de laboratorio,
ya que debe recordarse que son muchos los pacientes que se encuentran
en estas condiciones presentando manifestaciones atípicas
de enfermedades comunes, más que padecimientos raros, o bien
hay enfermedades que no presentan datos clínicos patognomónicos,
por lo que el diagnóstico lo hacen las pruebas especiales
de laboratorio, tales como pruebas de biología molecular.
BIOLOGÍA MOLECULAR
El avance de la tecnología como el desarrollo de nuevas metodologías
que apoyan al diagnóstico, nos ha permitido llegar a la identificación
de algunos microorganismos a nivel de sus ácidos nucleicos
obtenidos de muestras de suero, plasma, LCR, esputo, etcétera.
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