PAC MG-2 Tomo 5

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   Los argumentos expuestos se generan principalmente en relación con el tan discutido examen del exudado faringoamigdalino, aunque también pera el urocultivo, coprocultivo, exudados cervicovaginales, heridas, quemaduras y, muy comúnmente, en procesos infecciosos crónicos. Desafortunadamente, no tenemos por ahora el espacio suficiente para abordar esta problemática. Para citar una referencia diremos que Woods y Washington (1995) dedican 31 páginas para exponer el capítulo sobre las relaciones entre el clínico y el laboratorio de microbiología y Washington (1981) editó un libro de 856 páginas sobre los exámenes microbiológicos y su interpretación.
   En relación con las falacias de los exámenes microbiológicos más comunes podemos mencionar algunas. Como dijimos anteriormente, en los procesos crónicos –osteomielitis, fascitis necrosante, pié de madura, fístulas varicosas, quemaduras, fístulas propias de la osteomielitis, heridas quirúrgicas contaminadas, sinusitis crónica, etc., el aislamiento de una bacteria o de un hongo suele no ser el germen que inició el proceso infeccioso sino que, con el tiempo, ha habido sobreinfecciones por gérmenes extraños. El ejemplo clásico es la infección a nivel laringotraqueobronquialpulmonar por un virus respiratorio que necrosa el tejido superficial y luego da pauta para la sobreinfección por una bacteria. Así, se ha encontrado que una alta proporción de óbitos de casos de neumonía viral son, en realidad, producidos por estafilococo. Algo semejante sucede cuando se aísla una bacteria de sangre, de orina, de líquido cefalorraquídeo,
de otitis media, etc. en donde una bacteria puede ser un simple contaminante. Es por ello, entre otras cosas, que se procura en un mismo enfermo realizar más de un examen, además que, en relación con los hemocultivos, las bacteriemias suelen ser intermitentes. En general, al haber solución de continuidad de los tejidos orgánicos puede haber bacteriemias transitorias que confunden al clínico. Otro fenómeno comúnmente observado es la que la cantidad de bacterias que están produciendo una infección se encuentran en tan pequeña cantidad que no se advierte su presencia, además que un exceso de dilución o maltrato en los métodos de transporte o de siembra en los medios de cultivo –a veces inapropiados– puede resultar en resultados negativos falsos.
   En cuanto a los antibiogramas, es preciso recordar que estas pruebas son realizadas in vitro para estudiar únicamente la acción cuantitativa de un antibiótico sobre una bacteria, más no se puede tomar en consideración la influencia del medio natural, con todas sus defensas inmunitarias y la biodisponibilidad farmacológica principalmente en lo que se refiere al acceso de los antibióticos al sitio de la infección. Usualmente, los procesos inflamatorios y la necrosis tisular producen coartación de la irrigación sanguínea, así como la barrera hematoencefálica y otros factores más. Es muy probable que el lector acepte que si bien el antibiograma señala en forma fehaciente sensibilidades o resistencias de las bacterias a los antibióticos, no debemos aceptarlos como artículo de fe sobre lo que en realidad sucede en el interior del organismo viviente.

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