PAC MG-2 Tomo 5

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EL LABORATORIO EN EL DIAGNÓSTICO DE LOS PADECIMIENTOS NEFROUROLÓGICOS
Dr. Francisco Durazo Quiroz
   
Uno de los aspectos más importantes en el diagnóstico de los padecimientos nefrourológicos es la medición de la función renal.
   El riñón desempeña un papel muy importante en el mantenimiento de la composición del medio interno, el cual sufre fluctuaciones amplias con la dieta y con las variaciones del medio externo. Entre sus múltiples funciones destacan: la regulación de la excreción de sodio, potasio y cloro; la eliminación de una fracción del agua y de los productos finales del metabolismo proteínico; y la excreción de los ácidos minerales.
    En el proceso de separación de dichos elementos del torrente sanguíneo, el riñón conserva numerosas sustancias contenidas en el plasma, las cuales son filtradas y posteriormente parcial o totalmente reabsorbidas; se comportan así la glucosa, los aminoácidos, el fósforo, el sodio y el cloro.1,2
   Además, por un proceso de secreción activa de las células tubulares, el riñón transporta numerosas sustancias del líquido peritubular hacia el lumen, de manera que las sustancias que son filtradas por el glomérulo y después parcial o totalmente reabsorbidas en una parte del túbulo, llegan por otra parte al líquido tubular mediante dicho mecanismo secretor. El potasio, el ácido úrico y los salicilatos son así secretados.3
   El riñón posee también otras funciones importantes como son las de concentración y dilución de la orina; la regulación del equilibrio ácido-básico a través de la conservación de la base fija
y la producción de renina, eritropoyetina y prostaglandinas.4
   La excreción y la conservación de las sustancias mencionadas se realiza por una combinación de tres funciones fundamentales que representan el trabajo renal: la filtración glomerular; la reabsorción tubular, y la secreción tubular.
   A pesar de la diversidad de funciones del riñón, y de la variedad de manifestaciones clínicas que se presentan en condiciones patológicas, una evaluación satisfactoria de la función renal se obtiene con la medición de la creatinina sérica, y con un cuidadoso examen general de la orina.
   La creatinina es formada en el tejido muscular como resultado del metabolismo de la fosfocreatina, llega a la sangre y es excretada exclusivamente por el riñón por filtración glomerular, aunque una pequeña porción (3%) es eliminada por el túbulo, por lo que su depuración es ligeramente mayor que la de la inulina.5
    La depuración renal de una sustancia representa la eficiencia con que el riñón la maneja y excreta, y es medida en términos del volumen de plasma que se depura de la sustancia en cuestión en unidad de tiempo (minuto).
   Este concepto puede ser mejor comprendido en relación con aquellas sustancias que filtran libremente por el glomérulo, sin ser reabsorbidas ni secretadas por las células tubulares como la inulina, un polisacárido inerte cuya cantidad excretada en un minuto representa la inulina filtrada por el glomérulo durante el mismo intervalo.6
El riñón desempeña un papel muy importante en el mantenimiento estable de la composición del medio interno, el cual sufre fluctuaciones amplias con la dieta y con las variaciones del medio externo. Entre sus múltiples funciones destacan: la regulación de la excreción de sodio, potasio y cloro; la eliminación de una fracción del agua y de los productos finales del metabolismo proteínico; y la excreción de los ácidos minerales.

A pesar de la diversidad de funciones del riñón, y de la variedad de manifestaciones clínicas que se presentan en condiciones patológicas, una evaluación satisfactoria de la función renal se obtiene con la medición de la creatinina sérica, y con un cuidadoso examen general de orina.

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