PAC MG-2 Tomo 6

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Es probable que estos autoanticuerpos se sinteticen en respuesta al cambio estructural que sufren algunas inmunoglobulinas después de reaccionar con un antígeno. El tipo de factor reumatoide más frecuente es una IgM que reacciona contra la propia IgG. A la detección tradicional del factor reumatoide con técnicas de aglutinación se han agregado nuevas técnicas como el radioinmunoensayo, el ensayo inmunoenzimático y la nefelometría. El factor reumatoide
es una de las pruebas solicitadas con más frecuencia en la evaluación de pacientes con artralgias o sospecha de enfermedad reumática. Sin embargo la utilidad clínica de la prueba es limitada. En pacientes con artritis reumatoide la prueba es positiva en 75 a 90% de los casos. En otras enfermedades reumáticas, e incluso en diversas enfermedades infecciosas, se puede detectar también el factor reumatoide. Es claro que se trata de una prueba poco especifica.

EVALUACIÓN RADIOGRÁFICA
Dr. Carlos Pineda Villaseñor
   
Las estructuras articulares reaccionan en un número limitado de formas ante los diferentes insultos patológicos, ya sean éstos de tipo inflamatorio, degenerativo, infeccioso o neoplásico, por lo que en radiología del sistema musculoesquelético existen muy pocas alteraciones patognomónicas. Sin embargo, el conocimiento detallado de los principales signos radiográficos de enfermedad articular y sus mecanismos fisiopatogénicos es indispensable para la adecuada identificación e interpretación de las anormalidades radiográficas que acompañan a los diferentes padecimientos reumáticos.

ESQUELETO APENDICULAR

Tejidos blandos
La inflamación de las partes blandas que rodean a una articulación sinovial se reconoce fácilmente en los estudios radiográficos simples o convencionales como un abultamiento periarticular o como un incremento de la densidad radiográfica normal de los tejidos blandos; en otros casos se identifica por un desplazamiento u obliteración de diferentes estructuras anatómicas normales. Esta
tumefacción puede ser debida a varios factores: acumulo de líquido sinovial intrarticular, distensión de la cápsula articular, y edema o infiltración de los tejidos peri o intrarticulares. La forma que adopta esta tumefacción es también de importancia para el diagnóstico diferencial; por ejemplo, una tumefacción fusiforme, en la que el abultamiento se distribuye por igual en todas las zonas de la articulación, sugiere un padecimiento inflamatorio como la artritis reumatoide, las espondiloartropatías seronegativas, las infecciones articulares o las hemorragias intrarticulares. Por otro lado, si el abultamiento de los tejidos blandos adopta una configuración lobulada o nodular, y produce una sombra radiopaca o de mayor densidad que los tejidos blandos normales, sugiere que su origen es sinovitis villonodular pigmentada, gota, xantomatosis o amiloidosis. En el caso de la artritis gotosa, las formaciones nodulares pueden contener calcio y representan tofos. En general, este tipo de tumefacción presenta una conformación y localización excéntrica, a diferencia de la configuración fusiforme que característicamente acompaña a la artritis reumatoide.
   

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