|
En
el esqueleto axial disminuye el espacio intervertebral, la imagen
misma del disco en su núcleo pulposo y anillo fibroso o ambos.
De ahí la recomendación de estudiarlo no sólo
como un simple espacio sino con su contenido.
|
|
Este
signo radiográfico puede acompañarse de una colección
de nitrógeno denominada fenómeno de vacío,
que se distingue por la presencia de líneas radiolúcidas
(negras) con trayectoria vertical u horizontal en la zona central
(núcleo pulposo) del disco intervertebral, así como
también esclerosis de un segmento de los cuerpos vertebrales
adyacentes y presencia de osteofitos en los márgenes de los
cuerpos vertebrales; estos osteofitos son, característicamente,
de tamaño pequeño. Cuando los fenómenos degenerativos
predominan en el anillo fibroso, el padecimiento se denomina espondilosis
deformante, variedad de osteoartrosis que no altera de manera significativa
la altura del disco intervertebral.
En la artritis reumatoide, se afecta predominantemente
el segmento cervical; aquí puede presentarse disminución
en la altura del disco intervertebral asociada con irregularidades
en las superficies de contacto de los cuerpos vertebrales o placas
terminales, La subluxación atlantoaxial (C1C2) y las
subluxaciones subaxiales son frecuentemente observadas en la artritis
reumatoide; estas alteraciones se demuestran mejor en las radiografías
laterales de la columna cervical. La afección de los segmentos
vertebrales dorsales y lumbares es excepcional en la artritis reumatoide
(Cuadro 1).
OSTEOFITOSIS Y OTROS CRECIMIENTOS ÓSEOS
Los osteofitos se caracterizan radiográficamente por poseer
una configuración triangular, estar bien definidos, nacen
unos mm por arriba de la unión discovertebral, inicialmente
tienen una trayectoria horizontal y posteriormente vertical.
La hiperostosis esquelética idiopática
difusa, también conocida como DISH, presenta excrecencias
vertebrales múltiples con predilección por los segmentos
dorsales inferiores y lumbares superiores. Las radiografías
|
muestran
un patrón de osificación ondulante a lo largo de la
porción anterolateral de la columna vertebral, a manera de
escurrimiento óseo, lo que conduce a la presencia de un perfil
vertebral irregular, preservándose la altura de los discos
intervertebrales.
La espondilitis anquilosante cursa con excrecencias
óseas denominadas sindesmofitos, éstos se definen
por la presencia de una espícula ósea delgada, de
trayectoria vertical, que tiene su origen en el vértice o
arista de un cuerpo vertebral y que se extiende de un cuerpo vertebral
a otro. Los sindesmofitos comienzan en las uniones toracolumbares
y lumbosacras, pero pronto se extienden a toda la columna vertebral.
La intensa formación de hueso que caracteriza a este padecimiento
produce la columna en caña de bambú, con
un contorno vertebral ondulante. Muchos de estos hallazgos se presentan
también en la espondilitis de las enfermedades inflamatorias
intestinales, como la observada en la colitis ulcerosa y en la enfermedad
de Crohn, y prácticamente son indistinguibles de los presentes
en la espondilitis anquilosante.
La osificación paravertebral, o sindesmofitos
atípicos, se presenta en la artritis psoriásica y
en el síndrome de Reiter, su apariencia difiere considerablemente
de los sindesmofitos. Inicialmente la osificación aparece
como una zona radiodensa curvilínea, gruesa, localizada a
un lado de la columna vertebral, su trayectoria es paralela a la
superficie lateral de los cuerpos vertebrales y del disco intervertebral,
y puede conducir a la formación de una excrecencia ósea
grande y gruesa que une dos cuerpos vertebrales contiguos. Su mayor
tamaño, su distribución asimétrica y unilateral
y su localización a un lado de la columna vertebral, son
los hallazgos radiográficos que distinguen las osificaciones
paravertebrales de los sindesmofitos (Cuadro
2).
|