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Nunca
debe dejarse descansar en su totalidad la certeza del diagnóstico
en los estudios de laboratorio y los radiológicos que tienen
sin duda valor, pero siempre seleccionados y juzgados en función
de la información clínica.
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LABORATORIO
Los datos de laboratorio que contribuyen al diagnóstico de
la AR son: anemia normocítica normocrómica o hipocrómica,
trombocitosis, elevación de la sedimentación globular
y de proteína C reactiva, así como factor reumatoide
positivo.
RADIOLOGÍA
Los estudios radiográficos son de gran utilidad para confirmar
el diagnóstico clínico, evaluar el grado de daño
estructural, estimar la progresión de la enfermedad y decidir
la agresividad del tratamiento. El patrón radiológico
en conjunto suele ser muy sugestivo del padecimiento.
Las alteraciones radiológicas tempranas
son osteopenia yuxtaarticular y aumento de tejidos blandos periarticulares.
Posteriormente se agregan disminución uniforme del espacio
articular, erosiones en los márgenes articulares, quistes
óseos subcondrales (Figura 5)
y en etapas avanzadas, disminución importante de los
espacios articulares y presencia de trabéculas óseas
que cruzan el espacio articular (anquilosis), así como deformidades,
subluxaciones y esclerosis (Figura
6).
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico es fundamentalmente clínico, basado
en una historia de poliartralgias simétricas, rigidez matutina
y fatiga vespertina. La exploración física demuestra
inflamación sinovial, tanto de pequeñas articulaciones
de manos y pies, como de grandes articulaciones como son las rodillas,
acompañadas de grados variables de limitación de los
arcos de movimiento.
Los criterios de clasificación del Colegio Americano
de Reumatología se ilustran en el cuadro
1. Se acepta que un paciente cursa con AR si tiene por lo menos
cuatro. Los criterios del 1 al 4 deben estar presentes por lo menos
durante seis semanas. Estos fueron establecidos para uniformar estudios
clínicos y epidemiológicos, no para realizar el diagnóstico
de un paciente específico, sin embargo, pueden ser usados
como guía general de los aspectos más relevantes a
tomar en cuenta para realizar el diagnóstico.
Diagnóstico diferencial. Se realiza con
padecimientos reumatológicos que cursan con poliartritis
crónica,
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de
entre los cuales se encuentran: las enfermedades difusas del tejido
conjuntivo, siendo la artritis del lupus eritematoso generalizado
muy similar a la de la AR, involucrándose el mismo grupo
de articulaciones. Sin embargo, la primera, durante su evolución,
es considerada no erosiva, y se acompaña del complejo sintomático
del lupus eritematoso. El segundo grupo lo comprenden las enfermedades
por depósito de cristales, dentro de las que se encuentra
la pseudoartritis reumatoide que se presenta como una poliartritis
crónica, simétrica y erosiva. La diferencia se realiza
por la presencia de cristales de pirofosfato de calcio en el líquido
sinovial de estos pacientes. El cuarto grupo lo comprende la enfermedad
articular degenerativa, donde la afección fundamental se
presenta en el cartílago articular, no es inflamatoria y
afecta a las articulaciones IFD. Por último, las espondiloartropatías
en las que predomina una afección del esqueleto apendicular
(artropatía psoriásica); sin embargo, un aspecto distintivo
de este grupo es la afección de las articulaciones sacroíliacas
y la negatividad del factor reumatoide.
TRATAMIENTO
El tratamiento debe ser controlado por un reumatólogo, en
íntima colaboración con el médico general,
individualizando en cada paciente los pasos a seguir. La enfermedad
puede durar toda la vida y las estrategias del tratamiento deben
hacerse desde esta perspectiva. Es importante mencionar que la enfermedad
no tiene curación. Así mismo, se requiere de manejo
multidisciplinario, incluyendo psiquiatra, fisiatra, ortopedista
etc., según sea el caso. Los objetivos del tratamiento son
los siguientes: quitar el dolor, suprimir o reducir la inflamación,
minimizar los efectos secundarios de los medicamentos, preservar
la función articular y reincorporar al paciente a sus actividades
cotidianas lo más pronto posible.
Debemos hacer mención de los lineamientos
generales, como el reposo relativo, sobre todo en épocas
de actividad clínica, el ejercicio y la fisioterapia, ya
que éstos contribuyen a disminuir el dolor, la rigidez matinal
y en gran medida preservan la función articular. Se debe
adiestrar al paciente para que los lleve de manera cotidiana en
su casa.
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