PAC MG-2 Tomo 6

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GOTA
Dra. Janet Dábague Guzmán
   
Es una condición clínica que se conoce desde la antiguedad, resulta de la concentración elevada de ácido úrico en suero, causando precipitación de cristales en las articulaciones y en los tejidos.
   Galeno reconoció por primera vez la base hereditaria de la enfermedad y Sir Alfred Garrod, en 1863, inició el análisis de los fenómenos implicados en esta entidad: “La ingesta de licores fermentados es la causa predisponente más poderosa de gota”, pero fue hasta el siguiente siglo cuando reveló la presencia de niveles excesivos de urato sódico en la sangre de pacientes gotosos y demostró su cristalización en las articulaciones.

EPIDEMIOLOGÍA

La gota es una enfermedad predominante en varones, su incidencia varía de 0.20 a 0.35% por 1000, con una prevalencia de 15 por 1000 hombres entre los 35 a 44 años de edad. La prevalencia parece incrementar con la edad y con las concentraciones de ácido úrico. Es raro que esta entidad se presente en los varones antes de la adolescencia y en las mujeres antes de la menopausia. Esta discrepancia entre ambos sexos, parece deberse a la acción de los estrógenos, los cuales promueven la excreción renal de ácido úrico. Es por esto que las mujeres que padecen gota, pertenecen al grupo de edad posmenopáusica.

PATOGENIA

El ácido úrico representa el estadio final del metabolismo de las purinas en el hombre.
La uricasa es una enzima que oxida el ácido úrico en alantoína.
Mientras la mayoría de los mamíferos poseen esta enzima, el ser humano carece de ella. La síntesis de las purinas pasa por varios estadios metabólicos a partir de la glicina. El ácido úrico es el producto de oxidación de las purinas adenina y guanina (ambas constituyentes importantes de los ácidos nucleicos y de las nucleoproteínas). No tiene más función metabólica que la de servir de vehículo para la excreción de las mismas.
  La excreción de urato se lleva a cabo en el riñón principalmente.
Se han asociado factores genéticos y ambientales como desencadentantes que llevan a hiperuricemia y gota. Entre los factores genéticos, parece ser que la raza indígena tiene una mayor incidencia de gota (ciertos grupos del Océano Pacífico poseen niveles medios de ácido úrico mayores que los de la raza blanca). La obesidad es también común en sujetos que padecen hiperuricemia o gota. La dieta, el estilo de vida, la clase social y el nivel de hemoglobina, son algunos de los factores ambientales que se han asociado a la elevación del ácido úrico.

Metabolismo de las purinas
Existen dos fuentes de purinas en el humano, las ingeridas en la dieta y los provenientes de la síntesis endógena de los nucleótidos púricos, que son elementos de construcción en la síntesis de ácidos nucleicos. El nivel de purinas en la dieta es proporcional al contenido de nucleoproteínas de los alimentos ingeridos. Las vísceras, los extractos de carne y las levaduras son muy ricos en purinas, mientras que los cereales y los productos lácteos tienen un contenido casi nulo de éstas.

La hiperuricemia primaria es en sí resultante de un defecto metabólico heredado. La gota viene después, condicionado por factores genéticos y ambientales en sus diversos aspectos (raciales, nutricionales constitucionales y otros).

El contenido de la dieta en purinas es proporcional al de nucleoproteínas de los alimentos. Esto tiene importancia desde el punto de vista del tratamiento de la gota pues los pacientes pudieran responder con hiperuricemia y crisis articulares agudas al ingerir alimentos ricos en nucleoproteínas; sin embargo, la dieta no es fundamental pues los pacientes responden de manera diferente y lo mejor es aconsejar al paciente que evite los alimentos que le dan problemas.

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