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Es
una condición clínica que se conoce desde la antiguedad,
resulta de la concentración elevada de ácido úrico
en suero, causando precipitación de cristales en las articulaciones
y en los tejidos.
Galeno reconoció por primera vez la base
hereditaria de la enfermedad y Sir Alfred Garrod, en 1863, inició
el análisis de los fenómenos implicados en esta entidad:
La ingesta de licores fermentados es la causa predisponente
más poderosa de gota, pero fue hasta el siguiente siglo
cuando reveló la presencia de niveles excesivos de urato
sódico en la sangre de pacientes gotosos y demostró
su cristalización en las articulaciones.
EPIDEMIOLOGÍA
La gota es una enfermedad predominante en varones, su incidencia
varía de 0.20 a 0.35% por 1000, con una prevalencia de 15
por 1000 hombres entre los 35 a 44 años de edad. La prevalencia
parece incrementar con la edad y con las concentraciones de ácido
úrico. Es raro que esta entidad se presente en los varones
antes de la adolescencia y en las mujeres antes de la menopausia.
Esta discrepancia entre ambos sexos, parece deberse a la acción
de los estrógenos, los cuales promueven la excreción
renal de ácido úrico. Es por esto que las mujeres
que padecen gota, pertenecen al grupo de edad posmenopáusica.
PATOGENIA
El ácido úrico representa el estadio final del metabolismo
de las purinas en el hombre. La
uricasa es una enzima que oxida el ácido úrico en
alantoína.
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Mientras la mayoría de los mamíferos poseen esta enzima,
el ser humano carece de ella. La síntesis de las purinas
pasa por varios estadios metabólicos a partir de la glicina.
El ácido úrico es el producto de oxidación
de las purinas adenina y guanina (ambas constituyentes importantes
de los ácidos nucleicos y de las nucleoproteínas).
No tiene más función metabólica que la de servir
de vehículo para la excreción de las mismas.
La excreción de urato se lleva a cabo en el riñón
principalmente.
Se han asociado factores genéticos y ambientales como desencadentantes
que llevan a hiperuricemia y gota. Entre los factores genéticos,
parece ser que la raza indígena tiene una mayor incidencia
de gota (ciertos grupos del Océano Pacífico poseen
niveles medios de ácido úrico mayores que los de la
raza blanca). La obesidad es también común en sujetos
que padecen hiperuricemia o gota. La dieta, el estilo de vida, la
clase social y el nivel de hemoglobina, son algunos de los factores
ambientales que se han asociado a la elevación del ácido
úrico.
Metabolismo
de las purinas
Existen dos fuentes de purinas en el humano, las ingeridas en
la dieta y los provenientes de la síntesis endógena
de los nucleótidos púricos, que son elementos de
construcción en la síntesis de ácidos nucleicos.
El nivel de purinas en la dieta es proporcional al contenido de
nucleoproteínas de los alimentos ingeridos. Las vísceras,
los extractos de carne y las levaduras son muy ricos en purinas,
mientras que los cereales y los productos lácteos tienen
un contenido casi nulo de éstas.
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La
hiperuricemia primaria es en sí resultante de un defecto metabólico
heredado. La gota viene después, condicionado por factores
genéticos y ambientales en sus diversos aspectos (raciales,
nutricionales constitucionales y otros).
El contenido de la dieta en purinas es proporcional al de nucleoproteínas
de los alimentos. Esto tiene importancia desde el punto de vista del
tratamiento de la gota pues los pacientes pudieran responder con hiperuricemia
y crisis articulares agudas al ingerir alimentos ricos en nucleoproteínas;
sin embargo, la dieta no es fundamental pues los pacientes responden
de manera diferente y lo mejor es aconsejar al paciente que evite
los alimentos que le dan problemas. |