PAC MG-2 Tomo 6

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En los casos en que un quiste de Baker se rompe, el diagnóstico diferencial es con tromboflebitis o celulitis. El tratamiento es el de la enfermedad subyacente, la fisioterapia es de utilidad, así como la infiltración con esteroides.
   Bursitis prepatelar: Es la inflamación de la bursa que cubre la patela. Ocurre tras adoptar la posición de sentado durante tiempo prolongado, por tanto es una afección ocupacional, que se ve en las monjas, los limpiadores de piso, etc. Puede ser traumática, inflamatoria o infecciosa. El cuadro clínico es dolor, aumento de volumen y en ocasiones eritema en la piel y tejidos que cubren la patela. Se recomienda reposo, evitar los traumatismos repetidos, y antiinflamatorios, si bien el tratamiento es complicado. En casos excepcionales, es útil el drenaje quirúrgico o mediante un catéter.
   Bursitis anserina: Se trata de una inflamación de la bursa que forma parte del aparato músculotendinoso conocido como la pata de ganso. La bursa anserina se sitúa entre los tendones de los músculos sartorio, vasto interno del cuadriceps, semitendinoso y la tibia. La etiopatogenia, nuevamente, es inflamación asociada a otras enfermedades reumáticas, trauma repetido, hemorragia o infección. Sus manifestaciones clínicas son dolor y aumento de volumen en la cara anteroinferior de la rodilla. Su tratamiento consiste en la infiltración con esteroides, fisioterapia cuando el problema es inflamatorio; drenaje en casos de bursitis hemorragia; o bien drenaje más empleo de antibióticos parenterales cuando es infecciosa.

PIE

Tendonitis del aquileo: El tendón de Aquiles, el más grande y fuerte del organismo, suele inflamarse en relación con diversas enfermedades reumáticas, generalmente artropatías seronegativas. En ocasiones, su inflamación es como consecuencia de trauma repetido, por un calzado no
apropiado (maratonistas, alpinistas, corredores en cemento, etc.). Los síntomas son dolor y aumento de volumen en el tendón de Aquiles. El tratamiento de este problema es complejo. Se recomiendan el uso de calzado apropiado, reposo, el alargamiento tendinoso con ejercicios pasivos, el empleo de una férula nocturna en posición de 90°, y en ocasiones, el empleo de antiinflamatorios no esteroides, Esta proscrita la infiltración, ya que puede ocurrir la ruptura tendinosa, dejando al enfermo imposibilitado para caminar y con la necesidad de un tratamiento quirúrgico poco exitoso.
   Bursitis retrocalcánea: Esta bursa se sitúa entre el tendón de Aquiles y el calcáneo. Su presencia produce dolor y aumento de volumen en la zona posterior del talón, que se hace más intenso cuando se flexiona el pie. Nuevamente, aquí se aplican las mismas consideraciones de etiología y del tratamiento que para la tendinitis aquiliana.
    Talalgia plantar: Es la inflamación del aparato musculoesquelético que forma la planta del pie, en su región posterior. Este, está integrado por el tendón de Aquiles y su inserción en el calcáneo (entesis), el periostio, una bursa, grasa y el tejido fibroso de la fascia plantar. Ocurre dolor en la zona del talón, sobre todo al estar de pie durante tiempo prolongado o al cargar peso. Es común en corredores de distancias, en enfermos con padecimientos reumáticos, y en personas obesas. En ocasiones se asocia con espolón calcáneo, sobre todo en gente de edad avanzada, sin embargo esta no es la causa del dolor. El tratamiento consiste en evitar el peso y en el sobreuso, empleo de calzado apropiado, y en casos refractarios, es conveniente recurrir a una férula especial, que comprima las caras laterales del aparato osteotendinoso y ligamentario descrito. La infiltración con esteroides tiende a producir mayor atrofia grasa y agravar el problema, lo mismo ocurre con la cirugía, por lo que no se recomiendan dichos procedimientos.
   
ENFERMEDADES REUMÁTICAS GENERALIZADAS
Dr. Osvaldo González La Riviere
   
Diversos autores se han referido a las enfermedades reumáticas que afectan además del sistema musculoesquelético a múltiples órganos, aparatos o sistemas, de muy diferentes maneras:
  • Enfermedades de la colágena
  • Enfermedades del tejido conjuntivo
  • Enfermedades difusas del tejido conjuntivo
  • Enfermedades autoinmunes
  • Enfermedades reumáticas generalizadas

   El término de “enfermedades de la colágena” es sin duda el que ha recibido más aceptación y gozado de mayor popularidad; sin embargo, con el paso del tiempo ha caído gradualmente en desuso, toda vez que se trata de una expresión

inexacta pues la proteína fibrilar llamada colágena es solamente uno de los componentes del tejido conjuntivo (ciertamente el más importante) y en las afecciones reumáticas extraarticulares pueden verse afectadas otras estructuras, además de la colágena.
 El vocablo enfermedades del tejido conjuntivo reviste mayor precisión aunque no lleva implícito el carácter de sistémico o generalizado (la cirrosis hepática, por ejemplo, es una enfermedad del tejido conjuntivo confinada al hígado), por lo que referirse a “enfermedades difusas del tejido conjuntivo” pudiera resultar más apropiado; sin embargo en años recientes el consenso ha favorecido más la expresión “enfermedades reumáticas generalizadas”, cuyo significado pretende abarcar la naturaleza autoinmune de las mismas.

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