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En
los casos en que un quiste de Baker se rompe, el diagnóstico
diferencial es con tromboflebitis o celulitis. El tratamiento es
el de la enfermedad subyacente, la fisioterapia es de utilidad,
así como la infiltración con esteroides.
Bursitis prepatelar: Es la inflamación
de la bursa que cubre la patela. Ocurre tras adoptar la posición
de sentado durante tiempo prolongado, por tanto es una afección
ocupacional, que se ve en las monjas, los limpiadores de piso, etc.
Puede ser traumática, inflamatoria o infecciosa. El cuadro
clínico es dolor, aumento de volumen y en ocasiones eritema
en la piel y tejidos que cubren la patela. Se recomienda reposo,
evitar los traumatismos repetidos, y antiinflamatorios, si bien
el tratamiento es complicado. En casos excepcionales, es útil
el drenaje quirúrgico o mediante un catéter.
Bursitis anserina: Se trata de una inflamación
de la bursa que forma parte del aparato músculotendinoso
conocido como la pata de ganso. La bursa anserina se sitúa
entre los tendones de los músculos sartorio, vasto interno
del cuadriceps, semitendinoso y la tibia. La etiopatogenia, nuevamente,
es inflamación asociada a otras enfermedades reumáticas,
trauma repetido, hemorragia o infección. Sus manifestaciones
clínicas son dolor y aumento de volumen en la cara anteroinferior
de la rodilla. Su tratamiento consiste en la infiltración
con esteroides, fisioterapia cuando el problema es inflamatorio;
drenaje en casos de bursitis hemorragia; o bien drenaje más
empleo de antibióticos parenterales cuando es infecciosa.
PIE
Tendonitis del aquileo: El tendón de Aquiles, el más
grande y fuerte del organismo, suele inflamarse en relación
con diversas enfermedades reumáticas, generalmente artropatías
seronegativas. En ocasiones, su inflamación es como consecuencia
de trauma repetido, por un calzado no
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apropiado
(maratonistas, alpinistas, corredores en cemento, etc.). Los síntomas
son dolor y aumento de volumen en el tendón de Aquiles. El
tratamiento de este problema es complejo. Se recomiendan el uso
de calzado apropiado, reposo, el alargamiento tendinoso con ejercicios
pasivos, el empleo de una férula nocturna en posición
de 90°, y en ocasiones, el empleo de antiinflamatorios no esteroides,
Esta proscrita la infiltración, ya que puede ocurrir la ruptura
tendinosa, dejando al enfermo imposibilitado para caminar y con
la necesidad de un tratamiento quirúrgico poco exitoso.
Bursitis retrocalcánea: Esta bursa se sitúa
entre el tendón de Aquiles y el calcáneo. Su presencia
produce dolor y aumento de volumen en la zona posterior del talón,
que se hace más intenso cuando se flexiona el pie. Nuevamente,
aquí se aplican las mismas consideraciones de etiología
y del tratamiento que para la tendinitis aquiliana.
Talalgia plantar: Es la inflamación
del aparato musculoesquelético que forma la planta del pie,
en su región posterior. Este, está integrado por el
tendón de Aquiles y su inserción en el calcáneo
(entesis), el periostio, una bursa, grasa y el tejido fibroso de
la fascia plantar. Ocurre dolor en la zona del talón, sobre
todo al estar de pie durante tiempo prolongado o al cargar peso.
Es común en corredores de distancias, en enfermos con padecimientos
reumáticos, y en personas obesas. En ocasiones se asocia
con espolón calcáneo, sobre todo en gente de edad
avanzada, sin embargo esta no es la causa del dolor. El tratamiento
consiste en evitar el peso y en el sobreuso, empleo de calzado apropiado,
y en casos refractarios, es conveniente recurrir a una férula
especial, que comprima las caras laterales del aparato osteotendinoso
y ligamentario descrito. La infiltración con esteroides tiende
a producir mayor atrofia grasa y agravar el problema, lo mismo ocurre
con la cirugía, por lo que no se recomiendan dichos procedimientos.
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Diversos
autores se han referido a las enfermedades reumáticas que afectan
además del sistema musculoesquelético a múltiples
órganos, aparatos o sistemas, de muy diferentes maneras:
- Enfermedades de la colágena
- Enfermedades del tejido conjuntivo
- Enfermedades difusas del tejido conjuntivo
- Enfermedades autoinmunes
- Enfermedades reumáticas generalizadas
El
término de enfermedades de la colágena
es sin duda el que ha recibido más aceptación y gozado
de mayor popularidad; sin embargo, con el paso del tiempo ha caído
gradualmente en desuso, toda vez que se trata de una expresión
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inexacta
pues la proteína fibrilar llamada colágena es solamente
uno de los componentes del tejido conjuntivo (ciertamente el más
importante) y en las afecciones reumáticas extraarticulares
pueden verse afectadas otras estructuras, además de la colágena.
El vocablo enfermedades del tejido conjuntivo reviste mayor
precisión aunque no lleva implícito el carácter
de sistémico o generalizado (la cirrosis hepática, por
ejemplo, es una enfermedad del tejido conjuntivo confinada al hígado),
por lo que referirse a enfermedades difusas del tejido conjuntivo
pudiera resultar más apropiado; sin embargo en años
recientes el consenso ha favorecido más la expresión
enfermedades reumáticas generalizadas, cuyo significado
pretende abarcar la naturaleza autoinmune de las mismas. |