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El
envejecimiento no está ligado indisoluble-mente a la enfermedad
y a la discapacidad, sino que es un proceso dinámico normal
en el que a menudo es posible prevenir las afecciones crónicas,
no sólo por medios médicos sino a través de
intervenciones individuales, sociales, económicas y ambientales.
La estrategia respaldada por la OMS/OPS para lograr una vejez libre
de discapacidad se basa en la evidencia de que las enfermedades
crónicas y la discapacidad no son intrínsecas al proceso
de envejecimiento.
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Los
ancianos tienen ahora, en varios países, tasas mucho más
bajas de discapacidad a pesar de vivir mucho más tiempo.
El impacto de posponer la discapacidad y la aparición de
diversas enfermedades crónicas es impresionante, desde el
punto de vista económico y de las implicaciones médicas
y sociales.
FUNDAMENTOS DE LA PROMOCIÓN PARA
LOS ANCIANOS
De acuerdo con las investigaciones, el envejecimiento no está
ligado indisolublemente a la enfermedad y a la discapacidad, sino
que es un proceso dinámico normal en el que a menudo es posible
prevenir las afecciones crónicas, no sólo por medios
médicos sino a través de intervenciones individuales,
sociales, económicas y ambientales. La discapacidad puede
ser pospuesta y disminuida en pocos años al final de la vida
si se practican estilos de vida saludable, entre los que se incluyen:
la actividad física regular, la alimentación apropiada,
y el abandono del tabaquismo.
Las inversiones en salud en todas las edades,
adaptando la asistencia médica sanitaria al ciclo vital de
las personas contribuirán, más que cualquier otra
medida de atención medica, a que éstas lleguen a la
vejez en buen estado de salud y se mantengan activas e independientes,
posponiendo la aparición de enfermedades y discapacidades.
Las influencias culturales y los contextos en que se
mueven las personas, desempeñan una parte fundamental en
el bienestar y salud del adulto mayor. Se debe recalcar que debido
a que muchas de las penurias en que se desenvuelve el adulto mayor,
son debidas a mitos sociales mas que a la edad por sí misma;
se debe abogar por transformaciones culturales y sociológicas.
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La
gran mayoría de los ancianos viven en la comunidad y es allí
donde principalmente hay que abordar sus problemas; el adiestramiento,
la información y la educación debe extenderse más
allá del personal de atención médica ampliándose
a quienes tienen responsabilidad social de su bienestar.
Es indispensable reconocer la importancia
de actuar prioritariamente sobre las diversas inequidades. La salud
de los ancianos depende en gran medida de condicionantes sociales
como la educación y el ingreso económico. La accesibilidad
a los servicios de salud es inequitativa para diferentes grupos.
Las mujeres tienen una proporción mayor en el grupo de los
viejos más viejos y son desfavorecidas en los
planos social y económico.
ENVEJECIMIENTO Y SALUD
La estrategia respaldada por la OMS/OPS para lograr una vejez libre
de discapacidad se basa en la evidencia de que las enfermedades
crónicas y la discapacidad no son intrínsecas al proceso
de envejecimiento. El envejecimiento normal viene siendo analizado
por diferentes estudios de cohorte como el Estudio de Baltimore
iniciado desde 1958, los cuales han mostrado consistentemente que
se puede tener una vejez sana y que las disfunciones pueden ser
prevenidas o retrasadas.
A pesar de la heterogeneidad del envejecimiento
que las personas muestran, se pueden hacer generalizaciones sobre
el envejecimiento normal. Está bien documentado que las capacidades
funcionales del humano: cardiaca, respiratoria, muscular, y renal,
después de alcanzar un máximo desarrollo al comienzo
de la edad adulta, inician un descenso gradual que variará
de acuerdo con variables genéticas y ambientales.
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