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La
prevalencia e incidencia de la caries dental en el adulto mayor
son elevadas. Entre los factores de riesgo de esta enfermedad se
encuentran: la xerostomía, el tabaquismo, las dietas inadecuadas,
las enfermedades demenciales y las enfermedades que impiden la higiene
bucal adecuada.
La enfermedad parodontal es de alta prevalencia
en el anciano, no obstante los niveles graves de esta enfermedad
suelen estar concentrados en una pequeña parte de la población.
La prevención y el tratamiento oportuno
de las enfermedades bucales en el adulto mayor favorece el mantenimiento
de una boca sana, evitando el edentulismo, contibuyendo así
a un buen estado de salud.
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Es
necesario considerar las alteraciones que sufre la mucosa bucal
y las estructuras aledañas como consecuencia de enfermedades
sistémicas y el uso de fármacos.
Se considera importante que las enfermedades bucales
sean detectadas y no se excluyan de la evaluación de salud
del anciano. El médico general y particularmente el geriátra
tienen la responsabilidad de realizar exámenes estomatológicos
de rutina, lo que permite la canalización oportuna del paciente
de la tercera edad a los servicios odontológicos, donde se
determinarán las necesidades de prevención, intervención
temprana y rehabilitación de las diversas condiciones que
afectan la boca del paciente senil.
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INTRODUCCIÓN
Durante la vejez la persona
experimenta una serie de situaciones desconocidas y difíciles
a las que ha de adaptarse adecuadamente. Esto depende tanto de sus
propias habilidades en el manejo y control de las mismas como del
apoyo que la sociedad le brinde.
Se considera muy importante tomar conciencia de
los mitos y prejuicios arraigados y reforzados por la representación
social prevalente, que considera a la vejez como enfermedad, deterioro,
minusvalía y déficit. Esto es aún más
notable cuando el deterioro cognitivo, o ciertos cambios de la personalidad,
son juzgados como parte normal del proceso del envejecimiento.
La imagen de la vejez y del envejecimiento traduce
muchas veces una esquematización o generalización abusiva
de hechos que no se apoyan en un conocimiento |
científico
válido. El uso de estereotipos se conoce como viejismo, el
cual consiste en definir a la persona de edad avanzada a través
de una serie de calificativos negativos que resumen no solamente las
actitudes negativas, sino las reacciones hostiles del individuo de
cualquier edad, pero que se le imputan al viejo, a la vejez o al envejecimiento.14
Lo anterior no es más que un reflejo del desconocimiento que
existe en torno a esta última etapa de la vida.
Es necesario entender que el envejecimiento psicológico
introduce múltiples manifestaciones que dependen tanto de la
personalidad propia del individuo como de las reacciones de su entorno;
es decir, cada individuo tiene su propia manera de envejecer, ya que
elabora una forma peculiar de enfrentar la realidad de su vejez y
de adaptarse y actuar dentro del marco definido por la sociedad. |