MANIFESTACIONES
DE LAS ENFERMEDADES DEMENCIALES: El diagnóstico
del deterioro cerebral es con frecuencia complicado en virtud de
que diferentes síndromes psicogeriátricos tienen síntomas
sutiles que en algunos enfermos con frecuencia se superponen o bien
coexisten. Además, a través del tiempo el diagnóstico
puede cambiar o pueden agregarse nuevas anormalidades. Los síntomas
de la enfermedad demencial varían de persona a persona y
al principio pueden no distinguirse de los síntomas de olvido
que ocurren en casos de depresión, ansiedad y en el envejecimiento
cerebral normal. El diagnóstico diferencial del deterioro
de las funciones mentales superiores incluye: distinguir la demencia
del delirio (estado confusional agudo), distinguir la demencia de
los olvidos benignos y también de los trastornos depresivos.
Para identificar precoz y correctamente los casos
de deterioro4 de tipo demencial es recomendable evaluar sistemáticamente
a quienes:
- Tienen fallas en la memoria o alguna otra función
cognitiva con o sin deterioro funcional concomitante
- Pacientes adultos en los cuales existe duda acerca de su
competencia laboral
- Pacientes deprimidos o ansiosos con alteraciones cognoscitivas
- Aquellos en quienes el médico sospecha durante una
consulta que pueden tener deterioro cognitivo
- Pacientes que presentan franco deterioro cognitivo
- Pacientes ancianos que súbitamente presenten alteraciones
del estado mental o que cursen con manifestaciones psiquiátricas
de reciente instalación
En
la evaluación, el primer paso consiste en determinar si existe
deterioro cognitivo y si éste alcanza criterios de demencia.
Para ello debe recordarse siempre que un diagnóstico de demencia
no puede hacerse cuando la conciencia está alterada o bajo
condiciones que impiden una adecuada evaluación del estado
mental. La evaluación debe perseguir los siguientes objetivos:
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- Establecer
un diagnóstico presuntivo claro
- Identificar
causas tratables de deterioro cognitivo y otras afecciones tratables
concurrentes, descartando el delirio como causa de la confusión
mental
- Precisar
las necesidades asistenciales del paciente y de su cuidador
primario
La
historia clínica puede revelar déficits en varias
áreas del funcionamiento intelectual. Debe interrogarse
acuciosamente sobre todo en relación a dificultades para
recordar eventos recientes, y para la ejecución de actividades
de la vida cotidiana (v.gr. preparar alimentos, llenar formas
de trabajo, cheques, manejo del dinero, etc.). El tiempo de evolución
de la declinación cognitiva es primordial para el diagnóstico
de cuadros demenciales. El inicio agudo o subagudo de los síntomas
o si estos son focales aumentan la probabilidad de otra etiología
diferente de la enfermedad de Alzheimer. Un deterioro rápido
junto con niveles fluctuantes del alerta generalmente sugieren
delirio que requiere otro tipo de evaluación y manejo.
El examen físico debe orientarse a la búsqueda de
signos anómalos asociados al demencia y la identificación
de entidades específicas, siempre teniendo en mente descartar
especificamente la presencia de: deterioro sensorial, sintomas
psicóticos, afasia, apraxias o agnosias, incompatibilidad
de lenguaje (indígenas) y retraso mental o combinaciones
de lo anterior que pueden confundirnos, sobre todo en sujetos
poco instruidos. La evaluación clínica de las funciones
cognitivas debe acompañarse además de la evaluación
de la repercusión funcional y en particular del funcionamiento
social, laboral y familiar. Para ello se hace necesario efectuar
específicamente el interrogatorio del cuidador primario
preguntándole por observaciones acerca de comportamientos
anormales. Se recomienda para su aplicación sistemática
el Examen Breve del Estado Mental en su versión mexicana,
que puede ser aplicado en la consulta del médico general
en 10 minutos, e identificará con fidelidad a los pacientes
sospechosos de cursar con una probable demencia.
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Los
síntomas de la enfermedad demencial varían de persona
a persona y al principio pueden no distinguirse de los síntomas
de olvido que ocurren en casos de depresión, ansiedad y en
el envejecimiento cerebral normal.
En la evaluación, el primer paso consiste en determinar si
existe deterioro cognitivo y si éste alcanza criterios de demencia.
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