PAC MG-2 Tomo 7

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La frecuencia del seguimiento depende de la gravedad del estado del paciente y de la presencia o ausencia de cuidadores. En situación estable, la frecuencia en principio ha de ser de cada cuatro a seis meses. En cada visita es necesario observar: estado mental, problemas intercurrentes como incontinencia, constipación, deshidratación, desnutrición, anemia, falla cardiaca; estado funcional, movilidad y condición del cuidador primario.
    Apoyo a los enfermos y a sus cuidadores: Es importante la educación del cuidador y la familia, la información sobre la enfermedad y el pronóstico, la necesidad de adaptarse al deterioro progresivo de su familiar, el apoyo a la familia a través de asociaciones y servicios, la anticipación oportuna en la planeación de la asistencia e institucionalización, la optimización de los recursos económicos, el convencimiento a los cuidadores sobre la necesidad de recibir apoyo y la atención constante a las necesidades del cuidador primario. A éste respecto, el papel que juega la Asociación Mexicana de Alzheimer y Enfermedades Similares (AMAES), asociación no lucrativa, con cobertura nacional, y cuyo objetivo fundamental es difundir el conocimiento sobre Alzheimer y otras demencias, a través de grupos de autoayuda, es de gran relevancia.

DEPRESIÓN

Cuando utilizamos el término “depresión” en este texto, estamos hablando de la depresión mayor, una enfermedad común con síntomas muy concretos, de una intensidad y duración considerables, que pueden afectar el comportamiento y el bienestar de una persona de muchas y muy diversas maneras. Este tipo de depresión limita la capacidad de seguir adelante con las actividades normales de la vida, con el trabajo o las relaciones, y causa una gran inquietud. Puede ser necesario tratarla. Al igual que cualquier otra enfermedad, los síntomas de la depresión pueden variar en función de las personas. No todo el mundo presenta los mismos síntomas.
   Si bien la depresión no es en
modo alguno parte necesaria del envejecimiento los síntomas y las enfermedades depresivas son comunes y deben de ser tratadas. Los signos de depresión con frecuencia pasan desapercibidos. Las personas deprimidas sufren de desesperanza y pueden pensar que es inútil reportar sus síntomas. Además, por la estigmatización asociada a la enfermedad mental algunos ancianos no mencionan estos problemas. Si enfrentan con un médico relativamente insensible a estas quejas o que piensa que son parte del envejecimiento, de seguro el diagnóstico será pasado por alto. La historia médica y social del enfermo suele aportar pistas de la presencia de depresión. La depresión debe considerarse particularmente cuando existe una historia breve (semanas o meses) y en pacientes retraídos o apáticos y que parecen indiferentes al proceso de evaluación. Es importante diagnosticar la depresión debido la elevada probabilidad de respuesta al tratamiento. Puede coexistir con demencia en sus etapas tempranas en cuyo caso puede haber un más o menos claro inicio del demencia más que una evolución insidiosa a lo largo de un prolongado período como es caracteristico, por ejemplo, de la demencia de tipo Alzheimer aislada. Las respuestas poco coherentes en la evaluación del estado mental son comunes en la depresión, lo cual no suele acompañarse de una perturbación del lenguaje (disfasia) ni de sintomas parietales como la apraxia. Sin embargo, unos de los problemas clínicos más complejos enfrentados por los profesionistas de la salud que tratan adultos mayores es distinguir entre depresión en la etapa tardía de la vida y trastornos neurológicos. Es importante recordar que se puede sufrir a la vez de depresión y demencia. Es más común que una demencia en etapas tempranas se acompañe de depresión que el que una depresión remede el cuadro clínico de un estado demencial. Además, en el enfermo con demencia, los síntomas de depresión pueden ser difíciles de reconocer dado que se asemejan o pueden ser enmascarados por los síntomas de la demencia misma.
Si bien la depresión no es en modo alguno parte necesaria del envejecimiento los síntomas y las enfermedades depresivas son comunes y deben de ser tratadas. Los signos de depresión con frecuencia pasan desapercibidos.

Es importante diagnosticar la depresión debido la elevada probabilidad de respuesta al tratamiento.

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