El
delirio usualmente denota la presencia de una causa somática
subyacente tal como una infección o intoxicación que
puede ser inducida por un medicamento. La historia de la evolución
es usualmente aguda, con deterioro a lo largo de algunos días
o quizá semanas y que puede desde luego, coexistir con una
demencia preexistente. La forma característica de presentación
se acompaña de una fluctuación en el nivel de conciencia.
Otras características que sugieren delirio más que
demencia incluyen alucinaciones y agitación con temor y ansiedad
intensos. La demencia no causa por sí misma alteración
del estado de conciencia.
ALTERACIONES DEL SUEÑO
Las personas de edad se acuestan y se levantan más temprano
pero pasan el mismo tiempo que los sujetos más jóvenes
tratando de dormir. Es la calidad del sueño lo que más
varía al envejecer. El sueño se torna más breve,
más superficial y más fragmentado y las personas de
edad sulen encontrar dificultades para conciliar el sueño
nuevamente una vez interrumpido. El sueño profundo y reparador
se hace raro, los ronquidos son frecuentes y pueden ser indicativos
de apnea del sueño que se asocia con un riesgo elevado de
hipertensión y afecciones cardiacas. Algunas causas frecuentes
de insomnio en el viejo incluyen:
- Ansiedad, depresión o demencia.
- Dolor
- Constipación
- Nicturia
- Síndrome de piernas inquietas
- Apnea del sueño
- Calambres
- Tos
- Uso de teofilina o medicamentos simpaticomiméticos
- Supresión abrupta de fármacos sedantes
- Fiebre
e infección
- Consumo
de cafeína
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El
abordaje terapéutico del insomnio en las personas de edad
debe comenzar por un cuidadoso interrogatorio y examen clínico
en busca de los factores arriba anotados cuya corrección
con frecuencia permitirá la resolución del problema.
De no ser así, la terapéutica no medicamentosa con
ejercicios de relajación y educación del enfermo
respecto a hábitos que favorecen el sueño habrán
de preceder a la prescripción de hipnóticos que,
preferenetemente no han de usarse por períodos superiores
a 15 días consecutivos.
TRASTORNO DE MEMORIA ASOCIADO AL ENVEJECIMIENTO
Al envejecer, en el marco del proceso de la memoria, la memoria
semántica, que permite comprender y expresar el lenguaje
se altera poco o nada, así como la fluidez verbal y la
memoria episódica o autobiográfica. La inteligencia
cristalizada, representativa de la experiencia, aumenta, mientras
la inteligencia fluida (la capacidad de adaptación) merma
ligeramente. Conforme las personas envejecen, se preocupan más
por los olvidos, por ejemplo de nombres, objetos o actividades.
Sin embargo, mantienen la capacidad de recordar detalles asociados,
por ejemplo, a la persona cuyo nombre no recuerdan. En la demencia,
no sólo el nombre, sino también el contexto se extravían
y aparecen francos trastornos del lenguaje como es la anomia,
los errores de sustitución, las parafasias semánticas
o fonológicas. Las quejas subjetivas de falla de la memoria
aumentan considerablemente al envejecer, hasta 70% de los ancianos
se quejan de fallas de memoria. Sin embargo, apenas la mitad de
quienes se quejan manifiestan disminución en sus capacidades
funcionales como consecuencia de las fallas de memoria. Cuando
esto ocurre, se habla de la presencia de un Trastorno de la Memoria
Asociado al Envejecimiento (TMAE).
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El
delirio usualmente denota la presencia de una causa somática
subyacente tal como una infección o intoxicación que
puede ser inducida por un medicamento.
La terapéutica no medicamentosa con ejercicios de relajación
y educación del enfermo respecto a hábitos que favorecen
el sueño habrán de preceder a la prescripción
de hipnóticos que , preferenetemente no han de usarse por períodos
superiores a 15 días consecutivos. |