PAC MG-2 Tomo 7

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La sociedad debe precisar el contenido del papel del anciano.

Entre las recomendaciones más importantes de la prevención cardiovascular se encuentran el control adecuado del peso corporal, de la hipertensión arterial y de la diabetes mellitus.
ASISTENCIA MÉDICA Y SOCIAL

Entender el proceso de envejecimiento como un estado de deterioro puede, desde una perspectiva social, conducir al concepto de invalidez, lo que sin estar implícito en la estructura de las sociedades occidentales contemporáneas es explícito en la práctica cotidiana. Es necesario implementar respuestas sociales que atenúen y contrarresten los efectos del desgaste sobre la capacidad de los individuos de seguir desempeñando por sí mismos sus actividades diarias.2
   El retiro del trabajo significa renunciar a una fuente de ingresos que no se compensa por las jubilaciones y pensiones, por lo que al proceso de envejecimiento se asocia una situación de estrechez económica. De aquí, surge la necesidad de definir una función social para quienes se retiran del trabajo. La sociedad debe precisar el contenido del papel del anciano y en cuyo desempeño éstos no tan solo se perciban útiles sino que adquieran una participación relevante con reconocimiento social.
   Los datos disponibles en América Latina indican que más de la mitad de los hombres de 60 años y más, siguen siendo económicamente activos en muchos países.8 Tanto para los hombres como para las mujeres mayores, la tasa de actividad económica tiende a ser más elevada en las zonas rurales que en las urbanas. En consecuencia, las fuentes más comunes de empleo en los ancianos de la región, son la actividad agrícola, seguida por el sector manufacturero, puestos de ventas y trabajos de servicio. Es probable que las tendencias continuas de urbanización y diversificación económica, junto con mayores niveles de educación alterarán significativamente el perfil ocupacional de los trabajadores mayores en los próximos decenios.6
   Entre las redes de apoyo social se encuentran los sistemas informales que surgen como consecuencia de sentimientos
afectivos y no de procesos formales y técnicos. La familia, los amigos y los vecinos constituyen sus componentes principales.
   La proporción de ancianos que viven solos es por lo general mayor de 10%. En los casos en que los ancianos requieren asistencia en sus tareas domésticas y sus actividades diarias, los miembros de la familia cercana, casi siempre las hijas, representan la fuente principal de apoyo. Lo anterior apunta hacia que hay la necesidad de formular programas de respaldo a las familias en su función de prestadoras de cuidados.
   La salud en la vejez depende en mucho de los modos de vida, la exposición a factores de riesgo y las oportunidades de acceso a la protección y la promoción de la salud en el transcurso de la vida. Con el envejecimiento de la población cambian también los tipos de enfermedades predominantes. Las afecciones isquémicas del corazón y las enfermedades cerebrovasculares son las principales causas de defunción en las personas ancianas, seguidas por las neoplasias y las enfermedades respiratorias, principalmente la neumonía.9
   Entre las recomendaciones más importantes de la prevención cardiovascular se encuentran el control adecuado del peso corporal, de la hipertensión arterial y de la diabetes mellitus. Así mismo, es importante evitar o suspender el consumo de alcohol y tabaco e incorporar a los ancianos en un estilo de vida físicamente activo.1
   Otra entidad asociada a la vejez es la osteoporosis, que incrementa la fragilidad ósea y el riesgo de fracturas, principalmente de cadera y vértebras. El tratamiento de reemplazo hormonal en mujeres posmenopáusicas disminuye la velocidad de pérdida ósea y participa en la prevención de trastornos cardiovasculares del tipo de infarto agudo de miocardio y enfermedad vascular cerebral.10 Esta estrategia representa una práctica recomendable, no sin antes evaluar cuidadosamente el riesgo y beneficio en el paciente individual.

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