La
disminución en las funciones visual y auditiva se encuentran
entre las discapacidades más comunes en los ancianos. Ambas
condiciones, de no ser prevenidas y tratadas oportunamente, son
causa de aislamiento social, pérdida de la autosuficiencia
en el cuidado personal y consecutivamente de depresión.
Conforme aumenta la proporción de ancianos,
también lo hace la población que padece enfermedades
crónicas y discapacidad, lo que implica una mayor necesidad
de recursos sanitarios para su prevención, atención
y rehabilitación.
En México se creó el Comité
Nacional de Atención al Envejecimiento, con el objeto de
contribuir al control y prevención de las enfermedades de
mayor impacto en la población mayor de 60 años, a
través de la promoción en la capacitación de
recursos humanos para su atención médica, la participación
social en su conjunto y establecer proyectos de investigación
que permitan el avance científico y tecnológico acorde
con las necesidades de salud de este sector de la población.11
CONCLUSIONES
- El buen envejecimiento depende en gran medida de la prevención
de las enfermedades y la discapacidad, el mantenimiento
de una gran actividad física y de las
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funciones cognoscitivas,
así como de la participación ininterrumpida en
actividades sociales y productivas
- El envejecimiento
es un proceso que dura toda la vida; los modos de vida que favorecen
un envejecimiento sano se fortalecen en épocas tempranas
de la vida
- El buen
envejecimiento requiere hacer hincapié en la educación
a lo largo de la vida, el uso creativo de las experiencias vitales
y las políticas que alienten el empleo y la capacitación
permanente de trabajadores de edad
- Se necesitan
programas de preparación para la jubilación, al
igual que políticas nacionales que aseguren un nivel
mínimo y adecuado de seguridad financiera para las personas
jubiladas o desocupadas.
- Es importante
establecer programas que fortalezcan la interdependencia y equidad
generacional, tendientes a reducir el aislamiento físico
y emocional, así como el maltrato a los ancianos.
- Es necesario
fortalecer el desarrollo de recursos humanos capacitados en
el trabajo con ancianos desde el nivel individual hasta la organización
de programas de asistencia médica y social.
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Conforme
aumenta la proporción de ancianos, también lo hace la
población que padece enfermedades crónicas y discapacidad,
lo que implica una mayor necesidad de recursos sanitarios para su
prevención, atención y rehabilitación. |
INTRODUCCIÓN
La ética, en el caso
de la atención a adultos mayores, presupone la existencia
de una respuesta a dos interrogantes fundamentales: 1) ¿cuál
es el valor de la vida humana, y en especial la del adulto mayor?,
y 2) ¿qué objetivos pretende alcanzar el tratamiento
médico en el adulto mayor?.1
Aparentemente las respuestas son fáciles, pero si se reflexiona
un poco acerca de las situaciones existentes detrás de estas
preguntas, encontraremos varias cuestiones acerca del valor de la
vida: ¿El valor de la vida
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es
menor en el anciano que en el joven? ¿Al conseguir que aumenten
los años de vida del adulto mayor, se obtendrán más
vidas felices necesariamente? ¿Es moral prolongar la vida
con maniobras de reanimación en un caso de enfermedad terminal,
sin reflexionar si se está prolongando la agonía y
no la vida? ¿El abuso en la utilización de la tecnología
sofisticada no es deshumanizante a veces? ¿El valor de la
vida es proporcional al de la productividad del sujeto? ¿significa
siempre la muerte un fracaso médico? ¿Se prepara siempre
al médico para enfrentar al fenómeno de la muerte?
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