PAC MG-2 Tomo 7

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G E R I A T R Í A
Dr. Guillermo Fajardo Ortiz
Dra. Sonia Cisneros Taja
   
La atención médica que reciben las personas mayores de 60 años de edad es diferente a la que se otorga a niños y a adultos por varias razones, algunas se refieren al proceso propio de envejecimiento, otras son provocadas por el complejo de enfermedades que van al paralelo del envejecimiento y otras más, por las formas en que son tratadas.
   Es importante señalar que el límite de 60 años de edad no está determinado por acontecimientos o modificaciones biológicas, sociales, económicas, sin embargo, alrededor de dicha edad suele haber deterioro de la salud, viudez, jubilación, disminución del nivel económico y otros problemas.
   Los individuos de más de 60 años son conocidos de diversas maneras: personas mayores, adultos, adultos mayores, viejos, ancianos, de la tercera edad, etcétera.
   Hay dos ramas del saber que se ocupan del estudio de las personas mayores de 60 años, la gerontología y la geriatría, ambas imbricadas, la primera se ocupa de la descripción, análisis y valoración de dichos adultos desde el punto de vista social, antropológico y biológico. En cuanto a la geriatría, el término fue creado en 1914 por el Dr. Ignatius Nascher, cuando atendía ancianos con enfermedades crónicas en un hospital de Nueva York. Desde entonces se tienen ideas diversas sobre lo que significa geriatría. Varios diccionarios médicos la definen, simplemente, como el estudio de las enfermedades del anciano. Sin embargo, cuando se trata de determinar en forma más precisa su contenido surgen una serie de preguntas: ¿la geriatría se refiere a cualquier enfermedad del anciano? ¿incluye las fracturas? ¿Abarca las enfermedades previas? ¿Son enfermedades crónicas incurables? En la práctica habitual se considera que la geriatría se ocupa del estudio y valoración de las enfermedades de los viejos, quienes han disminuido su capacidad de adaptación y respuesta a un medio dinámico, siendo los conocimientos médicos actuales insuficientes para hacer algo por ellos. Este concepto no es ajeno a ideas que desde siempre han equiparado
a los adultos mayores con enfermedades permanentes e incapacitados, que los excluyen y marginan en muchos órdenes de la vida.
   Una de las características de las personas de edad avanzada es la presencia de enfermedades de “larga evolución” y de difícil prevención, tales como: las cardiovasculares, la demencia, el cáncer, la diabetes mellitus y la hipertensión arterial.1
   El envejecimiento de la población y los conocimientos científicos están dando lugar a que se precisen ideas en cuanto al contenido y significado de la geriatría.
   Sin embargo, a pesar de avances, impartirse cursos, talleres y conferencias, y escribirse libros y artículos relativos a los problemas de salud–enfermedad de las personas mayores, la realidad enseña que todavía en el ámbito médico hay severas deficiencias para servir adecuadamente a la población que envejece. El quehacer médico cotidiano confirma la creencia de que poco puede hacerse ante un caso de Alzheimer o algún otro trastorno de salud deteriorante en una persona mayor; por el contrario, son retos para actuar, tomando en cuenta otros aspectos, como la autonomía del paciente, aún cuando él esté imposibilitado para tomar decisiones, no cuente con familiares o su medio social y económico sea desfavorable. Ante problemas como la incontinencia urinaria y las discapacidades graves, las prácticas médicas no son diferentes. Por una parte, el personal de salud presenta actitudes desalentadoras o negativas, “no hacer nada”; y a veces los pacientes y sus familiares toman posiciones semejantes, no piensan que “hacer algo” es mejor que dejar de hacer. Los pacientes mayores en fase terminal son casos especiales a considerar, se debe actuar, evitando el dolor, atendiendo la calidad de vida y otro tipo de situaciones difíciles. En cualquier caso, en el paciente geriátrico y ante los problemas de salud, se debe buscar la conservación de su independencia funcional y mejorar su calidad de vida, evitando la dependencia física y posponiendo la institucionalización, servicio complejo y costoso.
A los individuos mayores de 60 años se les llama: personas mayores, adultos, adultos mayores, viejos, ancianos, de la tercera edad.

Una de las características de las personas de edad avanzada es la presencia de enfermedades de “larga evolución”.

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