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Clasificar
los padecimientos geriátricos basándose no en los
diagnósticos médicos, que no precisan el fondo patológico,
sino pensando en términos de problemas.
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Los
médicos, enfermeras y demás personal de salud, deben
tener presente que en la geriatría no solo se debe atender
la patología actual, sino que se deben valorar y analizar
Íntegramente el entorno familiar, social y económico
para tomar medidas preventivas o disminuir riesgos. En otros términos,
los médicos que atienden a pacientes geriátricos,
además de ocuparse aspecto clínico, deben tener en
mente planteamientos educativos, de promoción de la salud
y preventivos; y evitar actitudes contemplativas, de paliar y calmar;
esta posición es pasiva; por lo que se requieren actitudes,
pensamientos y actividades dinámicas o visiones anticipatorias,
trabajando intensa, corresponsable y continuamente con el paciente
geriátrico, su familia y el personal médico.
En la atención geriátrica hay que
tener en cuenta los principios administrativos, técnicos,
médicos y sociales en cuanto a la accesibilidad a los servicios,
cuidados integrales, coordinación en la atención,
continuidad en la asistencia y responsabilidad; independientemente
de que el paciente de edad avanzada se encuentre en el hogar, en
la consulta externa, en el hospital, o en el asilo; siempre deben
tomarse en cuenta los citados principios, teniendo presente que
la persona mayor entienda lo que se hace por ella, y valorando sus
problemas de comunicación.
Con objeto de facilitar la terapéutica,
R. L. Kane, director de la Escuela de Salud Pública de la
Universidad de Minnesota en unión con J. G. Ouslander e I.
B. Abrass, han propuesto clasificar los padecimientos geriátricos
basándose no en los diagnósticos médicos, que
no precisan el fondo patológico, sino pensando en términos
de problemas.2 Una ayuda
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para
clasificar y recordar los trastornos geriátricos más
frecuentes es recurriendo a una serie de ies:
Inmovilidad
Inestabilidad
Incontinencia
Intelectual (deterioro)
Infecciones
Insuficiencias visuales y auditivas
Irritable (colon)
Inactividad (depresión)
inanición (desnutrición)
Indigencia
Iatrogenia
Insomnio
Inmunodeficiencia
Impotencia
Los
problemas no determinan la etiología, pero orientan en
cuanto a las causas y factores de riesgo. Por ejemplo, una persona
mayor puede estar inmovilizada como consecuencia de una fractura
de la cabeza del fémur, secuelas de angina de pecho, o
artritis, pero también puede ser por miedo. Una persona
de edad avanzada, a pesar de haber sido tratada adecuadamente
de una fractura del fémur, puede tener temores en cuanto
a caminar, pensando que puede caer y sufrir otra fractura. Un
anciano que vive en un área marginada puede no querer salir
de sus habitaciones deterioradas, no por limitaciones físicas,
sino por temor a ser molestado en el vecindario, en su caso, puede
recurrir a internarse en un asilo, evitando así ambientes
agresivos. En cada caso el médico, y otro personal de salud,
deben conocer los antecedentes del problema para atender la verdadera
etiología del mismo y tomar las medidas pertinentes para
resolverlo total o parcialmente; teniendo presente las causas
de la fragilidad del paciente.
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