PAC MG-2 Tomo 7

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Clasificar los padecimientos geriátricos basándose no en los diagnósticos médicos, que no precisan el fondo patológico, sino pensando en términos de problemas.
Los médicos, enfermeras y demás personal de salud, deben tener presente que en la geriatría no solo se debe atender la patología actual, sino que se deben valorar y analizar Íntegramente el entorno familiar, social y económico para tomar medidas preventivas o disminuir riesgos. En otros términos, los médicos que atienden a pacientes geriátricos, además de ocuparse aspecto clínico, deben tener en mente planteamientos educativos, de promoción de la salud y preventivos; y evitar actitudes contemplativas, de paliar y calmar; esta posición es pasiva; por lo que se requieren actitudes, pensamientos y actividades dinámicas o visiones anticipatorias, trabajando intensa, corresponsable y continuamente con el paciente geriátrico, su familia y el personal médico.
   En la atención geriátrica hay que tener en cuenta los principios administrativos, técnicos, médicos y sociales en cuanto a la accesibilidad a los servicios, cuidados integrales, coordinación en la atención, continuidad en la asistencia y responsabilidad; independientemente de que el paciente de edad avanzada se encuentre en el hogar, en la consulta externa, en el hospital, o en el asilo; siempre deben tomarse en cuenta los citados principios, teniendo presente que la persona mayor entienda lo que se hace por ella, y valorando sus problemas de comunicación.
   Con objeto de facilitar la terapéutica, R. L. Kane, director de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Minnesota en unión con J. G. Ouslander e I. B. Abrass, han propuesto clasificar los padecimientos geriátricos basándose no en los diagnósticos médicos, que no precisan el fondo patológico, sino pensando en términos de problemas.2 Una ayuda
para clasificar y recordar los trastornos geriátricos más frecuentes es recurriendo a una serie de “ies”:
Inmovilidad
Inestabilidad
Incontinencia
Intelectual (deterioro)
Infecciones
Insuficiencias visuales y auditivas
Irritable (colon)
Inactividad (depresión)
inanición (desnutrición)
Indigencia
Iatrogenia
Insomnio
Inmunodeficiencia
Impotencia

   Los problemas no determinan la etiología, pero orientan en cuanto a las causas y factores de riesgo. Por ejemplo, una persona mayor puede estar inmovilizada como consecuencia de una fractura de la cabeza del fémur, secuelas de angina de pecho, o artritis, pero también puede ser por miedo. Una persona de edad avanzada, a pesar de haber sido tratada adecuadamente de una fractura del fémur, puede tener temores en cuanto a caminar, pensando que puede caer y sufrir otra fractura. Un anciano que vive en un área marginada puede no querer salir de sus habitaciones deterioradas, no por limitaciones físicas, sino por temor a ser molestado en el vecindario, en su caso, puede recurrir a internarse en un asilo, evitando así ambientes agresivos. En cada caso el médico, y otro personal de salud, deben conocer los antecedentes del problema para atender la verdadera etiología del mismo y tomar las medidas pertinentes para resolverlo total o parcialmente; teniendo presente las causas de la fragilidad del paciente.


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