En
los servicios geriátricos se debe evitar la dependencia física.
Aparentemente es mucho más fácil y más barato
hacer cosas para la persona mayor con limitaciones que
hacer algo con ella, es decir, no se hacen inversiones,
ni esfuerzos, ni motivaciones para que la persona mayor cambie por
sí misma. Lamentablemente dichas inversiones, esfuerzos y
motivaciones no son valorados adecuadamente, se prefiere aumentar
el nivel de dependencia.
Entre la lista de ies se ha incluido
la iatrogenia. En la atención médica geriátrica
el resultado menos deseable es desfavorecer la salud. En algunas
terapéuticas hay riesgo de provocar efectos adversos, empeorando
la salud de los pacientes mayores. Al respecto, el cálculo
del riesgobeneficio debe valorarse cuidadosamente de acuerdo
con los problemas de salud, estilos de vida y ambientes. El médico
que añade descuidadamente un medicamento a otros tratamientos
de un paciente, puede provocar iatrogenias difíciles de controlar.
Los trastornos en el metabolismo y en la excreción de los
medicamentos en muchas personas mayores, oscurecen el panorama de
las interacciones medicamentosas. Cuanto más agresivos o
poco valorados son los tratamientos, es más probable calificarlos
de iatrogénicos; así, el paciente que al ser internado
en un hospital manifiesta confusión y desorientación,
puede que no esté presentando un estado demencial, está
sufriendo los efectos de los medicamentos, por otra parte, el paciente
que sufre un accidente urinario ocasional no está sufriendo
incontinencia. Calificar a los pacientes de dementes o incontinentes
es, con frecuencia, el primer paso para tratamientos prolongados
e inadecuados. Se debe ser cuidadoso al establecer diagnósticos
en los pacientes mayores, ya que suelen recibir diagnósticos
incompletos e inapropiados. Estos deben hacerse después de
realizar evaluaciones completas y meticulosas. El propósito
de dichas evaluaciones es tomar conocimiento preciso de los problemas
de las personas mayores, con el objeto de llevar a cabo actividades
correctivas y determinar los factores que puedan predisponer a la
enfermedad, la discapacidad o la muerte. En 1987 fue definida la
evaluación geriátrica integral en los siguientes términos:
una evaluación multidisciplinaria en la que muchos
problemas del anciano son expuestos, descritos y analizados de ser
posible, así como los recursos y potencial del enfermo son
clasificados, los servicios necesarios son determinados y el desarrollo
de un plan de cuidados coordinado para una óptima intervención
en el enfermo geriátrico.3
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Como
complemento a lo anterior se debe expresar que Evaluar clínicamente
a un paciente geriátrico difiere de los procedimientos aplicados
a los individuos jóvenes con el propósito de establecer
los niveles de atención en los que debe ser ubicado el paciente
y que están basados en patrones de funcionalidad, autonomía,
autosuficiencia y calidad de vida.4
En forma más amplia, las áreas de
estudio en la evaluación geriátrica son cuatro:
- Salud física.
Se refiere al estudio clínico convencional; el interrogatorio
debe ser orientado y el examen físico debe conducir a
identificar cambios normales del proceso de envejecimiento;
teniendo presente, además, la polipatología
y los cambios atípicos.
- Estado funcional.
Comprende los aspectos de independencia y autonomía para
las actividades de la vida diaria (AVD); para ser medido existen
diferentes procedimientos.
- Estado mental. Las modificaciones emocionales y psíquicas
consecuencia de la edad, influidas por la situación familiar
y social, afectan la salud mental de la persona mayor, siendo necesario
evaluar su condición cognoscitiva, conductual y emocional.
- Estado familiar social y económico. El conocimiento de
la situación familiar, social y económica del adulto
mayor es indispensable para contar con un estudio integral. Deben
conocerse la estructura familiar, vecinos, habitaciones, ingresos
económicos, actividades laborales, ocio. Además, grado
de autovaloración y autoestima; existen diversos sistemas
de medida.
Con
base en lo expresado, la geriatría no solo se ocupa de
la patología médica convencional, también
estudia trastornos emocionales, desórdenes físicos
y alteraciones sociales asociadas con el envejecimiento. De acuerdo
con este paradigma, la problemática geriátrica abarca
no solo las enfermedades, comprende, también, las áreas
cognoscitiva, funcional y social.
Como conclusión puede decirse que la
geriatría es una rama de la medicina que se ocupa en las
personas mayores de aspectos de promoción de la salud,
alimentación y nutrición, prevención de enfermedades,
terapéuticas así como rehabilitación y servicios
sociales. Es, por tanto, una práctica multidisciplina,
que debe llegar a las personas mayores, sanas o enfermas.
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La
problemática geriátrica abarca no solo las enfermedades,
comprende, también, las áreas cognoscitiva, funcional
y social. |