Este
cuadro debe tratarse con nitroprusiato de sodio; otro
fármaco alternativo es alfametildopa a razón de 250 a
500 mg por vía IV c/4 a 6 horas y en cuanto se haya controlado
iniciar terapéutica antihipertensiva por vía oral.
e) Si la crisis hipertensiva se debe a un feocromocitoma
el paciente referirá cefalea, palpitaciones, y se le encontrará
con palidez y diaforesis, taquicardia sinusal y cifras
exageradamente elevadas (>180 /140 mmHg); en este caso
el tratamiento ideal se deberá hacer con fentolamina;
se inyecta un bolo inicial de 5 a 15 mg por vía IV y después
se gotea en forma continua hasta mantener las cifras de
presión arterial en niveles aceptables. Si la frecuencia
cardíaca se encuentra exageradeamente elevada ( > 150
por minuto) o aparece en forma paroxística taquiarritmia
por fibrilación auricular deberá administrarse propranolol
por vía IV a razón de 1 mg/min hasta alcanzar 3 a 5 mg
como dosis total.
Hipertensión Arterial Secundaria
Cuando se reconoce la causa de la hipertensión arterial,
se intentará suprimirla con el objeto de dar tratamiento
a la enfermedad. En ocasiones aún cuando se reconoce la
causa, no es posible dar tratamiento y el médico sólo
se conformará con reducir las cifras de presión arterial
con fármacos, tal y como acontece en el paciente que padece
lupus eritematoso o diabetes mellitus y nefropatía, pielonefritis
crónica, hiperparatiroidismo con nefrocalcinosis, arteritis
de Takayasu con graves lesiones arteriales |
renales
bilaterales y en otros territorios, insuficiencia renal
que puede con trolarse con tratamiento médico y/o métodos
dialíticos. En otras ocasiones el reconocimiento de alteraciones
mecánicas como la coartación aórtica o la estenosis de
arterias renales puede ser aliviado con tratamiento quirúrgico
o con angioplastía percutánea; en este último caso puede
tener indicación la nefrectomía unilateral cuando el riñón
isquémico se encuentra atrófico y con función insuficiente
o sin función. El diagnóstico de tumores productores de
hormonas (Síndrome de Cushing, aldosteronismo primario,
feocromocitoma, etc.) deben ser extirpados quirúrgicamente
y ello será suficiente para normalizar las cifras de presión
arterial.
Por último, en pacientes con insuficiencia
renal crónica en fase terminal quienes serán sometidos
a trasplante renal y cuya hipertensión arterial no es
posible controlar farmacológicamente, debe considerarse
la nefrectomía bilateral como opción para el tratamiento
de la hipertensión arterial refractaria.
En la mayoría de estos casos se logra
la normotensión al erradicar el padecimiento que condiciona
la hipertensión arterial ; sin embargo, hay pacientes
en los que a pesar de lograr este objetivo, las cifras
tensionales permanecen elevadas. En ellos es posible que
además del padecimiento causal de la hipertensión, padezcan
una forma esencial de la enfermedad que coincide en el
mismo sujeto. |