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El
pericardio engrosado, fibroso y frecuentemente calcificado
constituye una "coraza" que aprisiona al
corazón impidiéndole su distensión
diastólica.
De donde las manifestaciones características
de la pericarditis constrictiva se deben a la grave
hipertensión venosa sistémica.
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3.
Alteraciones de la función ventricular: En la pericarditis
constrictiva el corazón está incapacitado para aumentar
su volumen diastólico; por lo tanto, está impedido para
utilizar su mecanismo de Starling y no puede aumentar
el gasto cardíaco.
DIAGNOSTICO
Electrocardiograma: Las alteraciones no son patognomónicas
pero con mayor frecuencia aparecen: complejos de bajo
voltaje, alteraciones de la repolarización ventricular
(isquemia subepicárdica en derivaciones precordiales),
signos de crecimiento auricular y fibrilación auricular.
Radiografía de tórax: El hallazgo de calcificación
pericárdica junto a un cuadro clínico sugestivo establece
con gran certeza el diagnóstico de pericarditis constrictiva.
Debe resaltarse, sin embargo, que este hallazgo radiológico
puede existir sin que haya constricción pericárdica, de
ahí que su presencia siempre deberá coexistir con el cuadro
clínico.
Ecocardiograma: El método puede ser de ayuda
para el reconocimiento de la pericarditis constrictiva.
El ecocardiograma modo M muestra un movimiento septal
que caracteriza a la constricción pericárdica y en ocasio
nes se puede reconocer la calcificación pericárdica mediante
ecocardiografía bidimensional. La |
utilización
del sistema Doppler pulsado permite con gran precisión
el diagnóstico de pericarditis constrictiva y su diagnóstico
diferencial con miocardiopatía restrictiva.
DIAGNOSTICO DIFERENCIAL
Fundamentalmente debe hacerse con la miocardiopatía restrictiva
y la insuficiencia cardíaca, siendo procedimientos auxiliares
importantes la radiografía de tórax, la tomografía torácica,
el ecocardiograma y el cateterismo cardíaco.
TRATAMIENTO
Es necesario reducir o desaparecer la retención de líquido
para que el paciente sea llevado a cirugía después de
un plazo prudente de tratamiento. El tratamiento definitivo
consiste en la extirpación quirúrgica del pericardio engrosado
o calcificado. La mortalidad operatoria es de alrededor
de 11%. El resultado a largo plazo es muy bueno, pero
puede notarse en el postoperatorio inmediato la aparición
en algunos pacientes de cardiomegalia e insuficiencia
cardíaca atribuídos a atrofia miocárdica. Los pacientes
que sobreviven a la operación, en el 90% tienen mejoría
sintomática y la supervivencia a 5 años es de 74 a 84%.
Si se demuestra o sospecha el diagnóstico de tuberculosis
como causa de la pericarditis constrictiva, se deberá
dar tratamiento antifímico desde 2 semanas antes hasta
6 semanas después de la operación. |