|
Aunque
cualquier germen puede infectar el endotelio vascular
o el endocardio, lo usual es que la endocarditis infecciosa
se deba a gérmenes de elevada virulencia que traducen
cuadros graves agudos o bien otros que se manifiestan
como una enfermedad infecciosa de curso larvado.
|
|
Este
evento es seguido de un activo proceso de reparación tisular,
la verrugosidad es un nódulo friable adherido a una superficie
y cuando está activa juega un papel crucial en la evolución
de la endocarditis infecciosa:
- Produce descargas de bacterias al torrente circulatorio
responsables del cuadro séptico y de la estimulación
del sistema inmunocompetente del huésped.
- Dado que la verruga está formada por tejido friable,
fácilmente se fragmenta y se desprende toda o
en partes hacia el torrente circulatorio, constituyéndose
en una embolia séptica, que cuando invade la circulación
sistémica, puede alojarse en arterias terminales
de la circulación coronaria, cerebral, renal,
extremidades y sistema esplácnico. Cuando la embolia
séptica ocluye algún vaso de pequeño o mediano
calibre, además de producir un infarto del territorio
tributario de dicha arteria, puede producir una
endarteritis séptica que culmina con el adelgaza
miento del propio vaso y la eventual formación
de un aneurisma ("aneuris mamicótico") que puede
romperse y ocasionar una hemorragia mortal.
- La extensión local del proceso infeccioso puede
dar lugar a ulceración, abscesos o a la destrucción
del aparato valvular con la consiguiente sobrecarga
aguda o subaguda del ventrículo involucrado, lo
cual será causa de insuficiencia cardíaca progresiva
y a veces mortal si no recibe tratamiento agresivo,
complicación que ha sido hallada entre 59 y 75%
de los casos de necropsia. Así también se ha demostrado
la perforación de los velos valvulares, ruptura
de aneurisma de los senos de Valsalva hacia las
cavidades derechas, ruptura de cuerdas tendinosas
o músculo papilar, dehiscencia de suturas de las
prótesis valvulares con su desprendimiento parcial,
extensión del proceso hacia el pericardio, dando
lugar a la formación de pericarditis purulenta,
o bien, su extensión
|
al
septum interventricular, lo cual da lugar a trastornos
de la conducción como bloqueo de rama izquierda, bloqueo
AV de primer grado, bloqueo AV completo, fenómenos
que han sido observados principalmaente cuando se
forman abscesos en la porción superior del septum
interventricular por extensión del proceso séptico
proveniente de prótesis aórticas infectadas.
ETIOLOGIA
Prácticamente cualquier germen puede infectar el endotelio
vascular o el endocardio, pero en la práctica diaria la
endocarditis infecciosa puede aparecer por dos tipos de
gérmenes: unos de gran virulencia que se instalan y progresan
hacia la gravedad con gran rapidez y que no rara vez conducen
a la muerte (endocarditis
aguda), tales como: Staphylococcus aureus,
Sreptococcus pneumoniae, Neisseria meningitidis, Neisseria
gonorrheae, Strep toccus pyogenes y Haemophilus influenzae.
Otros gérmenes pueden infectar el corazón y /o los grandes
vasos produciendo una enfermedad infecciosa de curso larvado
(endocarditis
subaguda) tales como: Streptococcus viridans
o el Staphylococcus epidermidis.
En 10% de los enfermos el agente etiológico
puede ser un germen gramnegativo (E. coli, Pseudomona,
Klebsiella, Salmonella).
Hoy en día, debido al aumento de la
drogadicción y uso de drogas de aplicación intravenosa,
los agentes etiológicos más frecuentes son: el Staphylococcus
aureus y la Candida albicans.
CUADRO
CLINICO
Las manifestaciones clínicas de la endocarditis se pueden
agrupar en:
-
Manifestaciones de proceso infeccioso sistémico
grave, de instalación aguda o subaguda.
-
Síntomas y signos consecutivos a embolias sépticas
que pueden ser microembolias múltiples o macroembolias
que condicionan infartos sépticos, con la posibilidad
potencial de formación de abscesos en los órganos
"blanco" de los procesos embólicos.
|