Se
denomina infarto del miocardio a la muerte celular de las miofibrillas causada
por falta de aporte sanguíneo a una zona del corazón que es consecuencia
de la oclusión aguda y total de la arteria que irriga dicho territorio.
La causa de la oclusión coronaria total, en la mayoría de los casos, es
debida a la trombosis consecutiva a la fractura de una placa de ateroma
intracoronaria independientemente del grado de obstrucción que causaba antes
de su ruptura (ver angina
inestable). En otras ocasiones es la resultante de un espasmo coronario
intenso (angina de Prinzmetal) que se prolonga en el tiempo, aún cuando
no exista aterosclerosis coronaria. El infarto del miocardio también puede
ocurrir cuando existe una obstrucción significativa de una arteria coronaria
por una placa de ateroma y los cambios de tono normales de la arteria pueden
ocluirla completamente, con o sin ruptura de la placa.
La isquemia aguda y total o casi total comienza a producir áreas de necrosis
en el subendocardio dentro de la primera hora posterior a la falta de sangre
en la región. Después de las primeras 3 horas posteriores a la oclusión
coronaria comienzan a aparecer extensiones de la necrosis hacia el tercio
medio de la pared en la región isquémica. La necrosis transmural de toda
el área isquémica se logra ver al tercer día posterior a la oclusión coronaria.
El infarto subendocárdico es consecuencia de una oclusión incompleta de
la arteria coronaria, sea porque fue recanalizada mediante trombolisis o
angioplastía dentro de las primeras horas de evolución del infarto, o sea
porque en la oclusión coronaria aún cuando fue total, existe abun dante
circulación colateral. El infarto subendocárdico tiene buena evolución durante
la fase aguda porque no se complica con insuficiencia cardíaca, choque cardiogénico
ni rupturas; sin embargo, dejado a su evolución natural, tardíamente es
causa de re-infarto del miocardio, angina inestable o muerte súbita, porque
en la gran mayoría de los casos queda isquemia residual que predispone a
los eventos agudos |
mencionados.
Por su parte, el infarto transmural, si es extenso, será causa de insuficiencia
cardíaca, aneurisma ventricular, arritmias po tencialmente letales y rupturas,
lo cual aumenta la mortalidad temprana y evidentemente también lo hace en
la fase tardía, aún cuando los cambios adaptativos del corazón intentan
mejorar la función ventricular (remodelación ven tricular).
El infarto del miocardio afecta principalmente al ventrículo
izquierdo, pero sin embargo, entre 25 y 40% de los infartos que afectan
la cara diafragmática comprometen al ventrículo derecho.
Además de las causas señaladas, pueden ser cau sa de
infarto: embolización a una arteria coronaria, por trombos o verrugas bacterianas;
arteritis coronaria; estenosis aórtica grave; disección de la raíz aórtica.
CUADRO CLINICO Y DIAGNOSTICO
El síntoma característico es el dolor retroesternal (85% de los casos),
opresivo, intenso, con sen sación de muerte inminente, con irradiación al
cue llo, hombros, maxilar inferior, brazo izquierdo o ambos brazos (borde
cubi tal). Con frecuencia se irradia al dorso. Habitualmente dura más
de 30 minutos, puede prolongarse por varias ho ras. Aparece en el reposo
o durante el esfuerzo y no se alivia ni con el reposo ni con los vasodilatadores.
Generalmente se acompaña de reacción adrenérgica o vagal.
La reacción adrenérgica se debe a la liberación
de catecolaminas en respuesta a la agresión aguda y sus manifestaciones
son: taquicardia sinusal, aumento del gasto cardíaco y de las resistencias
periféricas por vasoconstricción que elevan la presión arterial. En la piel
se produce palidez, piloerección y diaforesis fría.
La reacción vagal se debe a liberación de acetilcolina
y ocurre principalmente en el infarto de la cara diafragmática por fenómeno
reflejo (reflejo de Bezold-Jarisch). |
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El
infarto del miocardio es consecuencia de la trombosis coronaria. El infarto
subendocárdico ("infarto incompleto"), casi siempre obedece a la oclusión
subtotal de una arteria coronaria (trombolisis) y tiene buen pronóstico
inmediato, pero tardíamente es causa de síndromes isquémicos agudos si no
se corrige la isquemia residual. |