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Lo
esencial para el diagnóstico de infarto agudo del miocardio son las manifestaciones
clínicas, las alteraciones de CPK (fracción MB), TGO y DHL; la primera
de ellas se eleva más tempranamente (primeras horas) y las 2 últimas en
los primeros días.
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Se manifiesta
por: bradicardia, bajo gasto cardíaco, vasodilatación periférica con hipotensión
arterial, salivación excesiva, náusea y frecuentemente broncoespasmo. En
más de la mitad de los casos de infarto agudo del miocardio no existen síntomas
premonitorios, y menos de 30% de los pacientes refieren angina previa.
Diagnóstico diferencial
Si bien el dolor del infarto permite el diagnóstico en una gran proporción
de los casos, con frecuencia se confunde con otras entidades clínicas, por
lo que es necesario insistir en la diferenciación clínica de los dolores
torácicos que pueden prestarse a confusión, y entre ellos sobresalen:
- Pericarditis aguda: El dolor de la aumenta con respiracin profunday
los cambios posicin. Suele mejorar al sentarse inclinado hacia adelante
empeora recostarse sobre dorso. Si bien no se presenta siempre frote pericárdico
orienta diagnstico.
- Disección de la aorta: Situación poco frecuente con dolor desgarrante,
de intensidad máxima en el momento de aparición, con estabilización y
posteriormente, disminución de la intensidad, de localización retroesternal
(disección de aorta ascendente) o en la espalda. La ausencia de pulso
en algunas áreas y la diferencia en la presión arterial entre las extremidades
orientan al diagnóstico.
- Reflujo gastroesofágico: Produce dolor ardoroso retroesternal
con frecuencia acompañado de regurgitación de ali mentos o ácido gástrico;
alivia con antiácido; puede aparecer en el decúbito y aliviarse con el
ortostatismo.
- Espasmo esofágico difuso: El dolor puede confundirse con el
de la angina, puede ser fugaz o durar horas; generalmente aparece durante
las comidas o poco después con la ingesta de líquidos fríos; se acompaña
de disfagia y no tiene relación con los esfuerzos.
- Embolia pulmonar: Produce dolor pleural, taquipnea, cianosis
y disnea que orientan al diagnóstico.
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Sin embargo,
si la embolia es significativa puede provocar isquemia miocárdica y dolor
anginoso.
En 15% de los casos el infarto miocárdico ocurre sin que el paciente sufra
dolor, lo que es más frecuente en diabéticos o ancianos y en estos casos
el infarto puede manifestarse por signos de bajo gasto cardíaco (choque,
síncope, hipotensión postural), por insuficiencia cardíaca (edema pulmonar)
o por muerte súbita.
Exploración física
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El paciente con infarto agudo del miocardio suele estar inquieto, angustiado,
aprensivo y se queja de intenso dolor retroesternal. Puede haber palidez,
rasgos afilados, ligera cianosis ungueal. Frecuentemente existe diaforesis
profusa y fría (reacción adrenérgica) o bien náusea, sialorrea y broncoespasmo
(reacción vagal). La presión arterial suele ser normal o baja.
A la palpación del choque de la punta puede existir doble
o triple levantamiento apical, provocado por la discinesia de la zona infartada.
A la auscultación puede escucharse un IV ruido ( por pérdida de distensibilidad
de la pared ventricular infartada ). El hallazgo de III ruido es signo de
insuficiencia cardíaca.
En la etapa aguda del infarto puede auscultarse frote
pericárdico. Durante la evolución del infarto, puede aparecer soplo sistólico
intenso mesocárdico, lo que sugiere ruptura del septum interventricular.
Asimismo la localización apical del soplo sistólico puede deberse a disfunción
o ruptura de un músculo papilar con producción de insuficiencia mitral aguda.
Estudio de Gabinete
Electrocardiograma:
Permite hacer el diagnóstico de infarto agudo del miocardio en la inmensa
mayoría de los casos. Signo de necrosis miocárdica es la aparición de ondas
Q anormales. Durante las primeras horas de evolución del infarto, el hallazgo
más impor tante es la elevación del segmento ST-T (lesión subepicárdica)
en la fase aguda de la evolución de un infarto en los días siguientes aparecen
las ondas Q de necrosis, disminuye la lesión subepicárdica y aparece isquemia
subepicárdica (ondas T negativas y simétricas) en el curso de las primeras
semanas. |