PAC MG-1 A1

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Se recomienda usar prednisona a razón de 40 a 60 mg/día, repartidos en 3 dosis durante 21 días; posteriormente se disminuye la dosis paulatinamente 5 mg cada 2 días hasta alcanzar 30 mg; después se reduce 2.5 mg c/2 días hasta suspender el tratamiento. Otra forma de retirarlo es disminuir 2.5 mg c/2 días a partir del día 22 hasta suspenderlo. Lo mismo que el ácido acetilsalicílico, son irritantes de la mucosa gástrica, por lo que se recomienda el uso de antiácidos entre las tomas del esteroide para no afectar su absorción.

PROFILAXIS

Se sabe que el riesgo de recurrencia de la enfermedad reumática es mayor durante los primeros 3 a 5 años después del primer brote; sin embargo, está demostrado el riesgo
de reinfección en el adulto y anciano por lo que se recomienda el tratamiento profiláctico de por vida.
    Después del tratamiento de erradicación por 10 días con penicilina procaínica, se aplicará penicilina benzatínica cada 21 días, a dosis de 600,000 U.I. por vía I.M. para niños y 1 200,000 U.I. para adolescentes y adultos. Su efecto protector es de 4 se manas como máximo, por lo que se recomienda ser constante.
    En pacientes alérgicos a la penicilina se recomienda usar sulfametoxipiridacina a razón de 500 mg/día o eritromicina si también se es alérgico a las sulfas en dosis de 500 mg/día por V.O.
    El paciente debe estar muy bien enterado del riesgo que implica el no mantener constantemente un tratamiento profiláctico adecuado.
El tratamiento de la fiebre reumática no habrá de limitarse a suprimir el cuadro agudo sino que siempre deberá comprender la profilaxis y vigilancia que se extienden prácticamente de por vida.
Conviene resaltar que en los pacientes adultos, la fiebre reumática no se manifiesta de la misma forma como lo hace en niños y adolescentes. En efecto, el brote de actividad reumática tiene mayor afección tisular debido a inmunidad celular (miocarditis y nódulos de Aschoff) que manifestación de inmunidad humoral (antiestreptolisinas, fiebre, artritis, etc.). Por esta razón cuando aparece el brote de actividad reumática en un adulto (que usualmente ya padece valvulopatía resultante de brotes previos), sin manifestaciones sistémicas, es muy difícil reconocer si la cardiomegalia, insuficiencia cardíaca o arritmia se deben a la valvulopatía ya establecida o a miocarditis reumática. Es por ello que los brotes de actividad reumática pasan con mucha frecuencia inadvertidos, pero en forma silenciosa producen una progresión del daño valvular y miocárdico.

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