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La
hipertensión arterial es un problema de salud de primera
importancia ya que se estima que ocurre en el 21%
de la población adulta.
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La hipertensión arterial es un padecimiento
crónico de etiología variada y que se caracteriza por
el aumento sostenido de la presión arterial, ya sea sistólica,
diastólica o de ambas. En el 90% de los casos la causa
es desconocida por lo cual se le ha denominado hipertensión
arterial esencial, con una fuerte influencia hereditaria.
En 5 a 10% de los casos existe una causa directamente
responsable de la elevación de las cifras tensionales
y a esta forma de hipertensión se le denomina hipertensión
arterial secundaria.
Se denomina hipertensión arterial sistólica cuando la
presión sistólica es mayor de 150 mmHg y la diastólica
es menor de 90 mmHg. En los últimos tiempos se ha demostrado
que las cifras de presión arterial que representan riesgo
de daño orgánico son aquellas por arriba de 140 mmHg para
la presión sistólica y de 90 mmHg para la presión diastólica,
cuando éstas se mantienen en forma sostenida. Por lo tanto,
se define como hipertensión arterial cuando en tres ocasiones
diferentes se demuestran cifras mayores de 140/90 mmHg
en el consultorio o cuando mediante monitoreo ambulatorio
de la presión arterial se demuestra la presencia de cifras
mayores a las anotadas más arriba, en más del 50% de las
tomas registradas.
La hipertensión arterial ocasiona daño a diversos órganos
y el grado de éste y el tiempo requerido para que aparezcan
se relacionan directamente con el grado de hipertensión
arterial. De acuerdo con las cifras tensionales la hipertensión
arterial se puede clasificar en:
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PAS
(mmHg)
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PAD
(mmHg)
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| Normotensión |
<
140
|
<
90
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| Hipertensión
Leve |
140-160
y/o
|
90-100
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| Hipertensión
Moderada |
160-180
y/o
|
100-110
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| Hipertensión
Grave |
180
|
110
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Hipertensión Sistólica |
140
|
90
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De acuerdo con el grado de daño orgánico producido, la
hipertensión |
arterial
puede encontrarse en diferentes etapas:
ETAPA
I: Sin alteraciones orgánicas.
ETAPA
II: El paciente muestra uno de los siguientes
signos, aún cuando se encuentre asintomático.
-
Hipertrofia ventricular izquierda (palpación,
radiografía del tórax, ECG, ecocardiograma).
-
Angiotonía en arterias retinianas.
-
Proteinuria y/o elevación leve de la creatinina
(hasta 2 mg/d).
-
Placas de ateroma arterial (radiografía, ultrasonografía)
en carótidas, aorta, ilíacas y femorales.
ETAPA
III: Manifestaciones sintomáticas de daño orgánico:
-
Angina de pecho, infarto del miocardio o insuficiencia
cardíaca.
-
Isquemia cerebral transitoria, trombosis cerebral
o encefalopatía hipertensiva.
-
Exudados y hemorragias retinianas; papiledema.
-
Insuficiencia renal crónica.
-
Aneurisma de la aorta o aterosclerosis obliterante
de miembros inferiores.
La hipertensión arterial es un problema
de salud de primera importancia ya que se estima que se
encuentra en el 21 al 25% de la población adulta general.
Esta cifra obliga a que todo médico, independientemente
de su grado académico o especialización, deba tener un
conocimiento claro y lo más profundo posible del padecimiento,
ya que sería imposible que la hipertensión arterial fuera
vista y tratada solamente por especialistas. Se comprende
que los casos de difícil manejo o de etiología no bien
precisada deban ser derivados al especialista apropiado.
DIAGNOSTICO
Es fundamentalmente clínico y deberá establecerse si la
hipertensión arterial es primaria o secundaria con o sin
repercusión orgánica. |