DIAGNOSTICO
DEL DAÑO HIPERTENSIVO
Retinopatía Hipertensiva
El estudio del fondo de ojo nos sirve para saber si hay
daño hipertensivo en los vasos sanguíneos informándonos
el grado de daño causado por el proceso hipertensivo.
Según la clasificación de Keith y Wagener podemos encontrar
4 grados de retinopatía:
- Retinopatía grado I: Estrechamiento arteriolar.
Traduce actividad de la hipertensión.
- Retinopatía grado II: Aumento del reflejo
arteriolar ("hilos de plata"). Traduce cronicidad
del proceso hipertensivo.
- Retinopatía grado III: Aparición de exudados
algodonosos y hemorragias retinianas. Traduce
hipertensión grave o maligna.
- Retinopatía grado IV: Edema papilar. Se
presenta cuando la hipertensión está excesivamente
elevada. Traduce encefalopatía hipertensiva y
edema cerebral.
Cardiopatía Hipertensiva
Al examinar un paciente hipertenso por la palpación del
ápex en posición de Pachon, el encontrar un levantamiento
sistólico sostenido, puede demostrar hipertrofia ventricular
izquierda. Si además se palpa o se ausculta un 4°
ruido en el ápex, se refuerza el diagnóstico. El electrocardiograma
puede demostrar la existencia de hipertrofia ventricular
izquierda, y en estos casos el mejor método para demostrar
su presencia es la ecocardiografía.
La radiografía de tórax sigue siendo
un método útil para precisar en el paciente hipertenso
el tamaño del corazón, condiciones de la aorta torácica
y presencia o no de congestión pulmonar. En la hipertensión
arterial el tamaño del corazón puede ser normal, al igual
que la aorta. En los casos de hipertrofia concéntrica
del ventrículo izquierdo se aprecia la punta del corazón
redondeada y corazón de tamaño normal. Se puede encontrar
en la cardiopatía hipertensiva |
elongación
y ateromatosis aórtica. La presencia de cardiomegalia
y congestión pulmonar en un paciente hipertenso tiene
el significado de insuficiencia cardíaca.
Nefropatía Hipertensiva
Usualmente el daño hipertensivo a la vasculatura y al
parénquima renal es paulatino, crónico, evolutivo y silencioso;
permanece asintomático hasta que se hace aparente la insuficiencia
renal. El paciente comienza a retener urea, ácido úrico
y creatinina en el plasma. En la fase avanzada de la insuficiencia
renal aparece el síndrome urémico con importante retención
de urea, creatinina, hiperkalemia, anemia, hipocalcemia,
hiperfosfatemia, proteinuria y edema que puede llegar
a la anasarca.
Aterosclerosis
La hipertensión arterial es uno de los más importantes
factores que contribuyen a la aterosclerosis, y de ahí
que los pacientes con hipertensión arterial frecuentemente
se complican de infarto del miocardio (aterosclerosis
coronaria), infarto cerebral (aterosclerosis de las arterias
carótidas o intracerebrales), claudicación intermitente
(aterosclerosis obliterante de miembros inferiores), trombosis
mesentéricas o aneurisma aórtico, ya sean abdominales
o de la aórtica torácica descendente.
El estudio de los electrolitos puede
dar pauta para el diagnóstico de aldosteronismo (hipokalemia).
Además de los estudios señalados, es útil en la búsqueda
de una causa secundaria de hipertensión arterial. La cuantificación
de aldosterona plasmática se encontrará elevada en caso
de aldosteronismo primario; en el feocromocitoma estarán
elevadas las catecolaminas plasmáticas y/o urinarias.
En el Síndrome de Cushing estarán elevados los 17 cetosteroides
y los 17 hidroxiesteroides urinarios. En el síndrome adrenogenital
estarán ambos disminídos.
El estudio radiográfico, la ultrasonografía
abdominal y la tomografía axial computada podrán descubrir
litiasis urinaria o tumores suprarrenales. |
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La
presencia de cardiomegalia y congestión pulmonar en un
paciente hipertenso tiene el significado de insuficiencia
cardíaca. |