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En
frecuencia, ocupa el segundo lugar de los cánceres del tubo digestivo,
después del de estómago, y es una de las neoplasias más frecuentes del
humano. Se relaciona con factores ambientales como alimentación rica en
grasas saturadas, embutidos, latería, bebidas embotelladas y escasa cantidad
de fibra.
La maniobra exploratoria de tacto rectal, tan descuidada a veces, permitiría
detectar a 50% de este tipo de cáncer
En general cualquier tipo de sangrado franco u oculto en una persona mayor
de 40 años amerita el estudio clínico y de gabinete para determinar si
existe o no una neoplasia
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Constituye
el segundo cáncer en frecuencia del tubo digestivo, después del de estómago,
y es una de las neoplasias más frecuentes del ser humano. La localización
en orden de frecuencia, es: rectosigmoides 65%; colon derecho, 26% e izquierdo,
9%. Se presenta en adultos de ambos sexos, se relaciona con factores ambientales,
principalmente el tipo de alimentación occidental rica en grasas saturadas,
embutidos, latería y bebidas embotelladas, junto con escasa cantidad de
fibra. Es por lo tanto menos frecuente en los países o poblaciones donde
la alimentación es más natural. El diagnóstico oportuno permite la supervivencia,
aunque desafortunadamente muchos casos son diagnosticados tardiamente y
sólo se ofrece paliación. La maniobra exploratoria de tacto rectal, tan
descuidada a veces, permitiría detectar a 50% de este tipo de cáncer, puesto
que 75% de los casos se localizan en la zona anorrectal.
Los tumores pueden ser anulares o exofíticos y dan metástasis
a regiones vecinas, a la cavidad peritoneal y también a hígado, pulmón y
cerebro. Histológicamente corresponden a adenocarcinomas. Se consideran
estados precancerosos los adenomas y el CUSI. La población de riesgo elevado
son aquellos sujetos con antecedentes familiares de tumores (benignos o
malignos) pero sobre todo de poliposis rectocólica familiar. El síndrome
de Peutza-Jeyhers es un cuadro también relacionado con el cáncer de colon
y recto.
CUADRO CLINICO
Puede ser de anemia crónica y masa palpable cuando se trata de la parte
derecha del colon. De sangrado digestivo y cambio en el hábito de las evacuaciones
en el colon izquierdo o de rectorragia, |
sensación
de cuerpo extraño y heces acintadas cuando se localiza en el recto.
En general cualquier tipo de sangrado franco u oculto
en una persona mayor de 40 años amerita el estudio clínico y de gabinete
para determinar si existe o no una neoplasia. Entre las complicaciones del
carcinoma del colon están la hemorragia, la perforación y la obstrucción.
Los cuadros de obstrucción intestinal pueden observarse con más frecuencia,
cuando el tumor se encuentra en el hemicolon izquierdo, pero también si
una tumoración del derecho invade la válvula ileocecal.
La presencia de signos clínicos en otros órganos dependerá
de la existencia de metástasis: hepatomegalia, dolor e ictericia en caso
de invasión a la glándula; tos, derrame pleural y disnea en las metástasis
a pulmón y pleura; ascitis si hay invasión peritoneal o dolor irradiado
a región dorsolumbar por invasión al retroperitoneo, etc.
DIAGNOSTICO
Se realiza por medio del estudio clínico, por supuesto siempre con el tacto
rectal y mejor aún con el rectoscopio que debe ser manejado por el médico
general. Se logra palpar el tumor a través de la pared abdominal anterior
en muchos casos de neoplasia de colon, sobre todo cuando está en el lado
derecho. La radiología de colon con doble contraste permite detectar la
mayor parte de estos cánceres y la colonoscopia está específicamente indicada
en estos casos. Para la definición y determinación de la estirpe histológica
se realiza biopsia. En general la existencia de tumoración en colon, sangrado
bajo del tubo digestivo, cambio en los hábitos de evacuaciones, la pérdida
de peso y la anemia crónica deben orientar siempre a la sospecha de cáncer
de colon o recto. |