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Es
una neoplasia muy frecuente dentro de todos los cánceres y es la más frecuente
del tubo digestivo.
El dolor abdominal y el sangrado crónico del tubo digestivo deben despertar
la sospecha de neoplasia y obligan a efectuar los estudios paraclínicos
para confirmarla o descartarla.
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Es
una neoplasia muy frecuente dentro de todos los cánceres y es la más frecuente
del tubo digestivo. Su prevalencia es ligeramente mayor en hombres, en especial
a partir del sexto decenio de la vida. El diagnóstico es las más de las
veces tardío, por lo que el tratamiento ya no es oportuno y la muerte es
la consecuencia. Está comprobado que es posible la detección temprana del
carcinoma gástrico en un buen número de casos si se piensa en él y se estudia
cuidadosamente al individuo sospechoso a través de endoscopia, lo cual conlleva
a la posibilidad de curación total. Se conoce que puede cursar silencioso
hasta ocho años antes que la afección esté lo suficientemente avanzada para
dar un cuadro clínico ya bien definido.
En su etiología se anotan diversas condiciones: la dieta
en algunos sitios de prevalencia como los alimentos ahumados que por ello
contienen una alta concentración de benzopirenos (V.gr.: Islandia), la observación
en EUA respecto a la importante reducción de frecuencia en los hijos de
japoneses inmigrantes (en Japón han encontrado cierto grado de contaminación
del arroz con asbestos y talco). En Chile, otro país con elevada frecuencia
de cáncer gástrico, las nitrosaminas parecen tener relación dada su capacidad
cancerígena y su concentración en los alimentos es debida al uso de fertilizantes.
Se ha mencionado también su relación con exposición a aflatoxinas y actualmente
se discute su vínculo con la infección crónica por Helicobacter pylori.
Debe asimismo tenerse presente que el cáncer gástrico es más frecuente en
individuos con tipo sanguíneo "A".
CUADRO CLINICO
No existe un cuadro clínico característico, lo que es causa, desgraciadamente,
de que el diagnóstico se realiza cuando la neoplasia ya está muy avanzada;
por ello el clínico, ante cualquier síntoma gástrico persistente, en individuos
con antecedentes de riesgo debe pensar en el cáncer gástrico. Sin embargo,
son tres las manifestaciones que pueden orientar al diagnóstico: una es
el dolor |
abdominal,
las otras el sangrado y la obstrucción del tubo digestivo. El hecho de que
el paciente tenga ya manifestaciones generales como pérdida de peso y anemia
o que se le palpe el tumor, son datos indicativos de un grado avanzado de
la enfermedad.
Cualquier dolor crónico del abdomen debe ser estudiado
minuciosamente para descartar o precisar la existencia de una neoplasia
gástrica, en especial en pacientes mayores de 50 años, sobre todo cuando
hay antecedente de riesgo, como los mencionados arriba y lesiones frecuentes
como la metaplasia intestinal, la gastritis atrófica, la anemia perniciosa,
los pólipos gástricos y algunos casos de úlcera gástrica.
De igual manera cualquier sangrado crónico del tubo digestivo
debe ameritar la sospecha de neoplasia y efectuar los estudios paraclínicos
para confirmarla o descartarla. La obstrucción por cáncer puede deberse
a su localización en la vecindad del cardias o del píloro, o bien cuando
ya es tan voluminosa que ocupa gran parte de la luz gástrica.
El paciente con el cáncer avanzado tiene una masa palpable,
con dolor moderado a la palpación en epigastrio y chapaleo, además de pérdida
de peso y en ocasiones ganglios metastásicos, como los que se hallan en
cuello (ganglio de Virchow) y los que aparecen a nivel del ombligo y el
hueco axilar izquierdo. Sin embargo, se recalca que no hay, desafortunadamente,
datos iniciales peculiares de este padecimiento.
DIAGNOSTICO
No se han logrado avances importantes a este respecto. Sólo se puede contar
con la endoscopia acompañada de cepillado o toma de biopsia para un diagnóstico
precoz. Sin embargo estos son procedimientos que no se pueden emplear como
tamizaje dado su costo elevado. La orientación para el médico general es
que el dolor abdominal, la hemorragia o la obstrucción alta deben hacer
sospechar siempre el diagnóstico de neoplasia gástrica en una persona adulta.
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