Las
infecciones del tubo digestivo afectan principalmente al intestino. El resto
del tubo digestivo también puede ser afectado por procesos infecciosos,
desde la boca hasta el ano, si bien su frecuencia es menor.
El aparato digestivo, aunque interno en su situación
anatómica, constituye de hecho una porción orgánica en «contacto» con el
exterior a través de su mucosa, que todos los días se relaciona con sustancias
ajenas al organismo, es decir los alimentos. Los nutrientes no son elementos
estériles, las más de las veces tienen gérmenes diversos que afortunadamente
son neutralizados por los sistemas protectores del cuerpo humano, desde
la saliva hasta la acción de las células del sistema reticuloendotelial
en el hígado.
De hecho, hay que llamar la atención de que no exista
un número mayor de infecciones en nuestro medio, a pesar del contacto cotidiano
de muchas personas con agua y alimentos francamente contaminados.
Estos problemas de infecciones digestivas constituyen
uno de los más frecuentes en cuanto a morbilidad y mortalidad en los países
en desarrollo y subdesarrollados, el llamado tercer mundo, donde cobran
una cuota de vida muy alta, en especial en la población infantil.
Las estadísticas más recientes concluyen que en la mayor
proporción de los casos son causados por virus, Escherichia coli enterotoxigénica
y Campylobacter jejuni, y con menor frecuencia shigella, salmonella y protozoarios.
Los gérmenes causales son generalmente bacterias de especies de Shigella,
Salmonella, Klebsiella, Aerobacter, Brucella, Vibrio, Campylobacter y Echerichia.
Los virus participan también, en especial los rotavirus, adenovirus y
virus Norwalk. Y de los potrozoarios, son la giardia y la amiba, los
más comunes.
Se debe recordar que en el tubo digestivo normal viven,
proliferan y no causan daño un gran número de gérmenes saprófitos, desde
la boca hasta el rectosigmoides. De hecho la flora intestinal, tan abundante,
tiene un papel de apoyo en el metabolismo del ser humano y también mantiene |
el equilibrio para impedir la invasión de gérmenes patógenos o que se vuelven
agresivos en casos de inmunodeficiencia.
CUADRO CLINICO
Se hará referencia únicamente a las infecciones de estómago, intestino delgado
y colon, las llamadas gastroenteritis o enterocolitis infecciosas. En el
apartado de Parasitosis Intestinales (pag. 46)
se describen las infestaciones. En general los cuadros infecciosos tienen
evolución aguda, de varias horas o de pocos días. Son menos frecuentes las
que persisten más de dos semanas, ya que por las lesiones que producen,
son causa de alteraciones que inflaman, ulceran o perforan el intestino
y además, causan deshidratación y alteración electrolítica graves. Algunos
de los gérmenes provocan un cuadro más o menos característico, de tal forma
que las shigellas causan disentería bacilar, la Salmonella typhi
la fiebre tifoidea, V. cholerae un cuadro grave de deshidratación
y alteración electrolítica con evacuaciones con aspecto de "agua de arroz";
el resto se presentan con cuadros similares de gastroenteritis infecciosa.
Estas acciones nocivas se deben a la acción directa de la bacterias o de
sus toxinas. Como no se puede establecer el diagnóstico etiológico en la
mayoría de los cuadros, se describen las manifestaciones más frecuentes.
Los pacientes sufren dolor abdominal cólico, con diarrea, flatulencia, borborigmos,
anorexia y náusea. Muchos de ellos tienen también fiebre de intensidad leve
o moderada, a excepción de la fiebre de la tifoidea que es alta y característica,
como lo es también la de la brucelosis. Se presenta deshidratación, desde
muy leve hasta muy grave con colapso circulatorio y estado de choque, tal
como se observa en los casos de cólera.
En la exploración física se corroboran los datos de la
deshidratación por los ojos hundidos, las mucosas secas, la taquicardia
e hipotensión arterial. |
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Estos
problemas constituyen uno de los más frecuentes en cuanto a morbilidad y
mortalidad en los países en desarrollo donde cobran una cuota de vida muy
alta, en especial en la población infantil. Los gérmenes causales son generalmente
bacterias de especies de Shigella, Salmonella, Klebsiella, Aerobacter, Brucella,
Vibrio, Campylobacter y Echerichia. Los virus también participan, en especial
los rotavirus, adenovirus y virus Norwalk. |