PAC MG-1 A2

Contenido | Anterior | Siguiente

Dolor Parietal.
La afección de los nervios raquídeos consecutiva a desviaciones de la columna vertebral, espondilitis o artritis, lo producen; pero desde luego, el estímulo doloroso puede partir de la neurona que inerva la propia pared, como en los casos de ejercicios abdominales excesivos o traumatismos: en éstos, el dolor no tiene relación con las comidas ni la defecación y sí con los movimientos; suele ser de tipo lancinante, ardoroso o sordo.

Dolor de causas extraabdominales
Un número importante de padecimientos como la insuficiencia suprarrenal, las serositis, las enfermedades de la colágena, el infarto del miocardio o la neumonía, son capaces de producir dolor abdominal, cuya fisiopatología es muchas veces oscura, pero que en otras ocasiones se explicaría a través de mecanismos de dolor referido.

Dolor Abdominal Atípico
Con mucha frecuencia el clínico se encuentra frente a los pacientes en los cuales no le es fácil integrar una sospecha diagnóstica a causa de la forma atípica con que se presenta el síntoma. Esto coincide muchas veces en aquellos pacientes que se han dado en llamar "hipocondriacos". En realidad debe considerarse el criterio de que en estos casos el dolor corresponde a "equivalentes" físicos como manifestación de estados de angustia o depresión.
    El investigar la determinación psicológica de los síntomas exige la capacidad del clínico para interpretar el "lenguaje simbólico" de los órganos. La valoración de la personalidad del enfermo es parte de su cometido.
    Una consideración que debe tenerse siempre presente es que el dolor abdominal en los pacientes ancianos tiene con frecuencia variantes muy amplias sobre la sintomatología que consideramos "típica"; en ciertos casos de abdomen agudo la intensidad del dolor puede ser tan pobre y pueden no existir signos tan importantes como la rigidez abdominal, característica de los cuadros peritoníticos,
como por ejemplo la apendicitis, donde con frecuencia el dolor de comienzo es tan difuso y leve que el paciente duda de si en realidad lo tiene o no, y más avanzado el cuadro, sólo refiere molestia vaga en la fosa ilíaca derecha. Si el médico tiene presente estas eventualidades, podrá evitar significativamente el caer en cualquiera de los dos extremos: tratar equivocadamente un proceso que no existe o lo que es peor, perder la oportunidad del tratamiento a causa de un retraso para el diagnóstico.

SEMIOLOGIA

Los parámetros que obligadamente deben investigarse en el dolor son: sitio, intensidad, carácter propio, irradiaciones, fenómenos que le preceden, acompañan o siguen, causas que lo aumentan, disminuyen o calman, ritmo y periodicidad. Aquí, convendrá recalcar algunas peculiaridades.
    Respecto al sitio, debe tenerse presente que el dolor visceral puro se localiza en la línea media del epimesogastrio, pero en cuanto se ponen en juego los mecanismos del dolor referido y del reflejo peritoneo-cutáneo, la localización es en la región correspondiente a la proyección de la víscera afectada sobre la pared del abdomen y que el epigastrio participa como zona de referencia frecuente de dolor originado en muy distintos órganos: estómago, duodeno, apéndice, vías biliares, hígado, páncreas, colon, íleon, anexos genitales y en ocasiones de órganos extraabdominales (infartos del miocardio, neumonías, lesión del esófago).
    Respecto al tipo o carácter debe tomarse en cuenta que puede variar según la sensibilidad del sujeto y el tipo anatómico de lesión, abundando además términos de diferente presentación según cada paciente. El tipo ardoroso o de quemadura tiene con frecuencia relación con estados inflamatorios de la mucosa sobre la que actúan elementos irritantes y también trastornos neuromotores de la víscera. La sensación de pesadez, hinchazón o tensión, indica un origen muscular por distensión y nos habla de atonía, distensión pasiva y dilatación.

Contenido | Anterior | Siguiente

Copyright © 2005 Dr. Scope. Derechos Reservados.
Diseño y Programación: Educación Médica Contínua