El
término gastritis es uno de los más vagos dentro de la gastroenterología,
ya que el vulgo denomina así a un grupo de molestias vagas como regurgitación,
náusea, ardor epigástrico, agruras, borborigmos y distensión abdominal y
el médico no intenta aclarar la naturaleza del problema en lugar de dar
por hecho lo que el paciente califica como gastritis. Dispepsia es
otro término de uso común para este mismo cuadro.
La gastritis tiene una connotación diferente para el endoscopista,
para el radiólogo y para el histopatólogo. De hecho sólo este último puede
afirmar categóricamente que se trata de una inflamación de la mucosa gástrica.
De esta manera, aunque son muy frecuentes las alteraciones
inflamatorias y de otro tipo de la mucosa del estómago, sobre todo en la
edad adulta, ya que un porcentaje importante sufre cambios histológicos,
muchos de ellos inflamatorios, no se puede establecer con ligereza este
diagnóstico, que requiere siempre un estudio clínico minucioso y estudios
paraclínicos.
FORMAS CLINICAS
La gastritis puede ser aguda o crónica. También superficial o profunda.
A la vez puede ser erosiva o no erosiva, grave o leve, hipertrófica o atrófica.
En muchas ocasiones no se reconoce algún factor causal o etiológico. En
otras existe relación con una quemadura o traumatismo, como las úlceras
de estrés. Tal vez lo más frecuente es su relación con la ingesta de medicamentos
o de alcohol que irritan la mucosa gástrica, o que consumidos de manera
crónica provocan erosiones y úlceras francas. Algunas veces se relaciona
con la ingestión de cáusticos, también con infecciones, neoplasias, deficiencia
de hierro y con estados de estrés y ansiedad. Se relaciona asimismo con
enfermedades poco frecuentes como la sarcoidosis y en ocasiones, también
raras, existe un factor inmunológico.
CUADRO CLINICO
Depende de la modalidad de gastritis. En la forma erosiva |
aguda
existe sangrado de múltiples puntos hemorágicos en la mucosa, lo cual causa
hematemesis, alteraciones de la volemia e incluso estado de choque. Además
de dolor epigástrico, náusea, vómito y hematemesis. La evolución es aguda,
se observa en pacientes con septicemia, grandes operaciones, en los quemados
o sometidos a estrés muy intenso. El cuadro es siempre muy grave y amerita
tratamiento intensivo. En las formas no erosivas de gastritis, agudas o
crónicas, existe por lo general dolor o malestar epigástrico, náusea, sensación
de plenitud posprandial o síntomas vagos que sugieren úlcera péptica. Las
formas agudas causadas por medicamentos son similares a la alcohólica aunque
en esta se agregan retardo en el vaciamiento gástrico y reflujo gastroesfágico.
El cuadro conocido como "resaca" o "cruda" representa clásicamente la gastritis
alcohólica; además en ésta, la asociación con el sangrado por desgarro de
la mucosa gastroesofágica causado por el esfuerzo de vómito (síndrome de
Mallory-Weiss), es mas común.
En las formas crónicas las manifestaciones son aun más
vagas, puede haber molestia o dolor abdominal, «dispepsia» expresada como
flatulencia, eructos, distensión abdominal. En ocasiones el término gastritis
se emplea inadecuadamente para interpretar manifestaciones que no han sido
claramente diagnosticadas y para ponerles un nombre se les otorga el de
gastritis.
DIAGNOSTICO
Los datos clínicos son vagos y no permiten efectuar con propiedad este diagnóstico,
aun que cuando hay antecedente franco de la ingestión de una sustancia irritante
o corrosiva, junto con el dolor abdominal, la náusea, el vómito y la hematemesis
puede afirmarse la existencia de gastritis aguda, así como en pacientes
reumáticos que ingieren medicación crónica o individuos alcohólicos se puede
sospechar una gastritis crónica. |
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El
término gastritis tiene una connotación diferente para el clínico, el endoscopista,
el radiólogo y el histopatólogo. Es un hecho que no debe hacerse este diagnóstico
a la ligera, cosa que ocurre lamentablemente con frecuencia. |