|
El
procedimiento paraclínico más importante para abordar el diagnóstico es
la endoscopia, seguida de los estudios radiográficos del esófago, estómago
y duodeno.
|
|
Debe tenerse
presente que no toda coloración negruzca de las heces fecales depende de
una hemorragia; diversos medicamentos como el hierro y el bismuto pueden
producirlo.Para hacer la distinción, basta diluirlas en agua, que se pondrá
rojiza si se trata de sangre. Ciertos alimentos contienen colorantes artificiales
(embutidos) y algunos vegetales como la espinaca y el betabel son capaces
también de crear confusión.
Las causas de la hemorragia del tubo digestivo bajo son
menos frecuentes que de la parte alta, corresponden a neoplasias de intestino
delgado, colon o recto; a pólipos, divertículos, úlceras por alguna enfermedad
infecciosa y a otras condiciones menos frecuentes, como la telangiectasia
intestinal. En la exploración física es probable que se hallen datos de
la pérdida importante de sangre, tales como taquicardia, palidez, hipotensión
postural y sudación, en especial cuando se trata de hemorragia digestiva
alta. Las otras manifestaciones corresponden a la enfermedad que las originó,
como los estigmas de cirrosis en caso de rotura de las várices esofágicas.
En el caso de hemorragia del tubo digestivo bajo es probable
que no se encuentre ningún signo abdominal o sólo dolor leve a la palpación
o bien únicamente pérdida de peso.
De esta forma, las hemorragias profusas y agudas causan
|
hematemesis,
melena y enterorragia, junto con manifestaciones de colapso circulatorio.
Mientras que las hemorragias crónicas y de poca intensidad causan anemia
de larga evolución y en ocasiones sólo se detectan con la prueba del guayaco
para sangre oculta en heces.
DIAGNOSTICO
Se establece cuando hay hematemesis, melena, enterorragia o rectorragia
y ya se excluyeron las causas de pseudosangrado. Las formas de apoyo para
detectar el sitio y cantidad de la hemorragia alta son la colocación de
una sonda de Levin y lavar el estómago.
Para la hemorragia digestiva alta el procedimiento paraclínico
más importante para el diagnóstico es la endoscopia; le siguen los estudios
radiográficos del esófago, estómago y duodeno.
En el caso de la hemorragia digestiva baja se puede realizar
sigmoidoscopia, colonoscopia, colon por enema y tránsito intestinal, según
el probable origen de la hemorragia. Para localizar una hemorragia, los
estudios angiográficos han demostrado gran utilidad, además de que se utilizan
para el tratamiento aplicando localmente sustancias que disminuyen la hemorragia
(vasopresina) y embolizaciones que obstruyen el vaso sangrante. |