PAC MG-1 A2

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OCLUSIÓN INTESTINAL
El diagnóstico de oclusión intestinal se establece al no haber evacuaciones ni eliminación de gases por el recto (excepto en la fase inicial) además de distensión abdominal.
La oclusión del intestino se refiere a la incapacidad de tránsito por este conducto. Normalmente existe una actividad peristáltica constante del intestino delgado y del colon para hacer progresar su contenido, de manera tal que finalmente se expulsan las heces y los gases intestinales. La oclusión puede ser por causas mecánicas o por atonía intestinal (íleo paralítico). En las primeras existe un elemento físico que impide el paso. Este elemento puede hallarse dentro de la luz, como en el caso de un tumor, una madeja de áscaris o bien se estrangulan asas intestinales, como sucede con las hernias.
    En el caso de la situación de atonía o íleo, el intestino no se mueve y por eso no progresa su contenido. Esto se observa en la isquemia intestinal, en los estados de peritonitis generalizada, en el posoperatorio de cirugía abdominal, en cuadros diversos como el cólico vesicular y ureteral y las pancreatitis agudas, entre otros factores causales.

CUADRO CLINICO

En el caso de obstrucción mecánica, el intestino se esfuerza por vencer la resistencia por medio de contracciones intensas y más activas. En cambio, cuando hay atonía, la situación es de inmovilidad del intestino, con el silencio correspondiente a la auscultación.
    Este es uno de los aspectos fundamentales del diagnóstico: en uno la hiperactividad intestinal y en el otro el silencio del peristaltismo. Si bien en caso de obstrucción mecánica, cesa la actividad intensa una vez que el intestino se agota y pasa a ser entonces de inmovilidad intestinal.

ETIOLOGÍA

Las causas más frecuentes de las oclusiones mecánicas son las hernias de la pared abdominal, por donde sale un asa que después ya no puede regresar a la cavidad
abdominal. Otras causas frecuentes corresponden a las bridas que se forman después de una operacion abdominal y cuando hay invaginación intestinal. Estas bridas pueden atrapar un asa que queda fija e imposibilitada para su movimiento propulsivo normal.
    De las debidas a atonía intestinal, lo más frecuente corresponde a los estados posoperatorios de cavidad abdominal o pélvica, a las peritonitis, a la hipopotasemia y a la acción de los fármacos anticolinérgicos, utilizados en grandes dosis para tratar algún dolor de tipo cólico.

ABORDAJE CLINICO

El diagnóstico de oclusión intestinal, por causas mecánicas o atonía, se establece al no haber evacuación de heces ni eliminación de gases por recto (excepto en la fase inicial). Esto se acompaña de distensión del abdomen al quedar atrapado el contenido intestinal, en particular los gases, además de náusea y vómito. La distensión es mayor cuanto más distal sea el sitio de la obstrucción.
    Cuando la oclusión es mecánica, es característico el dolor abdominal tipo cólico causado por la lucha del intestino para vencer la obstrucción. Mientras que en la atonía puede haber dolor aunque leve, excepto cuando se debe a isquemia intestinal por embolia o trombosis de una arteria mesentérica.
    En los vómitos se pueden hallar alimentos consumidos dos días antes o material de aspecto francamente fecaloide. Hay también manifestaciones de deshidratación y desequilibrio electrolítico por la poca ingesta y el atrapamiento de líquidos en la luz intestinal, sin que estos líquidos sean funcionales.
    El paciente se halla entonces deshidratado, «tóxico», distendido, con dolor abdominal, con incapacidad para eliminar gases por el recto y con silencio abdominal o lucha intestinal, sin evacuaciones, según se trate respectivamente de atonía o de oclusión mecánica ( ver Abdomen Agudo pág. 5 ).

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