PAC MG-1 A2

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REFLUJO GASTROESOFÁGICO
Cuando el reflujo del contenido gástrico al esófago es un hecho aislado, no pasa de ser una molestia simple, pero cuando se vuelve repetitivo, afecta seriamente la mucosa y causa inflamación, estenosis, hemorragia o transformación de su epitelio.
Corresponde al reflujo del contenido gástrico hacia el esófago. Normalmente no debe haber paso del contenido gástrico hacia arriba, pero cuando se manifiesta, se provocan alteraciones, ya que este líquido es irritante para la mucosa esofágica.
    Cuando este suceso es aislado no pasa de ser una molestia simple, pero cuando se vuelve crónico, afecta seriamente la mucosa y le causa inflamación, esofagitis erosiva, estenosis, hemorragia o transformación de su epitelio a uno llamado de Barret, que constituye una lesión precancerosa.
   Es factible también que haya aspiración respiratoria nocturna del líquido regurgitado y se produzcan alteraciones bronco pulmonares que pueden llegar al absceso y a la bronquiectasia.
    Esta afección se origina en la incompetencia del esfínter esofágico inferior y para ello participa la hernia hiatal por deslizamiento, la presión intrínseca del esfínter, la pérdida del ángulo cardioesofágico y la acción de la gravedad cuando el paciente está acostado.

CUADRO CLINICO

La manifestación pivote es la pirosis. En ocasiones hay también regurgitación del contenido esofágico hacia la boca. Otras manifestaciones corresponden a las complicaciones, cuando el reflujo es crónico. Estas complicaciones son la metaplasia de Barret de la mucosa esofágica, estenosis del esófago o úlceras. Ello causa odinofagia y disfagia progresiva para los alimentos sólidos y puede producir hemorragia.
DIAGNOSTICO

Se realiza por medio del cuadro clínico, más bien inespecífico y se complementa con estudios paraclínicos, que son la endoscopia, la manometría esofágica y en ocasiones la prueba de Bernstein de perfusión de ácido.
    El estudio radiográfico es también útil e incluso se coloca al paciente en posición de Trendelenburg o se presiona el abdomen para provocar el reflujo.
    En caso de duda diagnóstica se efectúa endoscopia con cepillado y toma de biopsia para detectar un posible cáncer esofágico o la metaplasia de Barret.

TRATAMIENTO

Cuando el reflujo gastroesofágico no se ha complicado se emplean medidas dietéticas, físicas y farmacológicas. Debe recordarse que diversos fármacos de uso común son capaces de disminuir la presión del esfinter esofágico inferior facilitando el reflujo: teofilina, diacepam y los bloqueadores del canal del calcio, y que otros son intrinsecamente lesivos: quinidina, cloruro de potasio, tetraciclina y AINES. Además, los carminativos contenidos en el ajo, cebolla, menta, diversos licores, así como el chocolate y las grasas tienen ese mismo efecto de disminuir la presión del EEI y de paso, estos dos últimos retrasan el vaciamiento gástrico favoreciendo el reflujo.
    En cuanto a dieta se recomienda cenar ligero y poco líquido y no acostarse de inmediato, además de evitar alimentos que aumentan la secreción ácida, como el café o las bebidas alcohólicas. De las medidas físicas, se levanta la cabecera de la cama unos 15 cm para disminuir la posibilidad mecánica del reflujo.

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