PAC MG-1 A2

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REGURGITACION

Se trata del retorno del alimento que está en el estómago y que regresa a la boca sin arqueo ni sensación nauseosa. La comida simplemente se regresa, es como una manifestación de peristaltismo en reversa. En ocasiones se manifiesta sólo en ciertas posturas, como al acostarse después de alguna de las comidas o al realizar un esfuerzo que implique elevación de la presión intraabdominal.
    En otras situaciones no existe nada en particular que desencadene esta manifestación y es frecuente que todas las personas adultas lo hayan padecido alguna vez en su vida, sobre todo por ingerir demasiados alimentos o de difícil digestión.
    Lo regurgitado puede tener sabor particular, como ácido o amargo. No hay que confundirlo con la pirosis que consiste en la sensación quemante de ácido que sube por el
esófago; es decir, hay regurgitación con dolor ardoroso ascendente.
    La expresión de esta manifestación es generalmente de un trastorno esofágico. Lo más frecuente es que se trate de insuficiencia del esfínter cardiohiatal, la cual por cierto es una afección cada vez más frecuente conforme se avanza con la edad.
    Existe también la regurgitación esófago-oral y corresponde siempre a alguna anomalía esofágica: acalasia, estenosis o divertículo; por tal razón, las características del alimento regresado (sabor, olor, contenido) y los síntomas propios del padecimiento, darán la pauta.
    Su manejo es acorde con el cuadro clínico de que se trate y de manera específica, cuando obedece al cambio de posición al decúbito, se recomienda entonces elevar unos centímetros la cabecera de la cama para no favorecer el retorno del alimento.
La regurgitación gástrica es un fenómeno fisiológico en los primeros meses de la vida, acompañada o no de rumiación. La rumiación genuina (mericismo) no es frecuente en el adulto y tiene una génesis neurótica o de fijación infantil (se entiende por mericismo el complejo de: regurgitación-masticación-deglución).

Algunos conceptos prácticos
  1. El síndrome esofágico está compuesto por síntomas cuyo denominador común reside en las dos funciones principales del esófago: el transporte del bolo alimenticio de la boca al estómago y la prevención del flujo retrógrado del contenido gástrico. La primera función se hace merced a las contracciones peristálticas y la segunda se debe a los dos esfínteres esofágicos.

  2. La sintomatología esofágica (el síndrome) se presenta en multitud de enfermedades propias del esófago o como participación en padecimientos de otra localización o bien sistémicos.

  3. Todo paciente con síndrome esofágico debe ser estudiado mediante los recursos orientados para ese propósito porque, aunque no pocas veces la sintomatología responde al tratamiento sintomático, siempre existe la posibilidad de un problema mayor que requiere medidas específicas que exigen la identificación del problema y en esta tarea siempre es recomendable hacer participar al especialista (imagenología, endoscopía, motilidad esofágica, manometría y otros).

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