PAC MG-1 A2

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Pero el tamaño de las muestras de estos estudios es pequeño y el doble ciego no es óptimo porque el bismuto oscurece las heces. Sin embargo, los resultados son alentadores, y si se confirman mediante estudios más amplios, de preferencia estudios ciegos, proporcionarán una pieza más al rompecabezas de la úlcera péptica. Incluso si se demuestra que el H. pylori es, como el ácido gástrico, un factor necesario para el desarrollo de la úlcera péptica, debe haber otros factores que disminuyan las defensas de la mucosa, ya que la mayoría de las personas con infección por H. pylori no desarrollan una úlcera, sea cual sea la producción de ácido gástrico, e incluso los pacientes con H. pylori que tienen una historia de úlcera, sólo la desarrollan ocasionalmente. Quizá las reduccciones transitorias en las prostaglandinas del tejido ante la presencia de gastritis por H. pylori y de ácido gástrico provoquen una ulceración, pero poco después de que la úlcera se forme, las concentraciones de prostaglandinas vuelven a ser normales, lo que hace imposible el detectar esta secuencia de acontecimientos. La úlcera tiene lugar en la mucosa gástrica no productora de ácido. Las úlceras duodenal es se producen en áreas inflamadas de metaplasia gástrica del bulbo duodenal y las úlceras gástricas en la mucosa antral inflamada, a menudo cerca de la unión entre el epitelio oxíntico y el antral. El desarrollo de úlceras más cercanas al píloro indica que la unión oxínticoantral se encuentra más próxima (lo que significa menos mucosa oxíntica). Esto puede explicar por qué los pacientes con úlceras gástricas proximales segregan concentraciones de ácido más bajas que los pacientes con úlceras prepilóricas o duodenales.

CUADRO CLINICO

Se describe únicamente lo que corresponde a la úlcera duodenal y a la gástrica, ya que las demás son poco frecuentes. La úlcera duodenal, que se sitúa en los tres primeros cm de duodeno o región bulbar, suele ser única, de un cm de diámetro, redonda u oval. La
manifestación clásica es el dolor localizado con precisión en el epigastrio, de tipo ardoroso, de hambre o de «vacío». Este dolor sigue un patrón característico ya que el enfermo despierta sin la molestia, pero a media mañana presenta el dolor y cuando come o vomita, el dolor calma o desaparece. Es entonces de tres tiempos: dolor, comida, alivio. Esta manifestación se puede acompañar de otros síntomas, aunque no es lo característico.
    En la úlcera gástrica, que por lo general se localiza en la curvatura menor y es del mismo tamaño y forma que la úlcera duodenal, no hay un patrón característico y más bien la comida aumenta o causa el dolor epigástrico. Es posible que no haya otras manifestaciones clínicas a menos que la úlcera se complique.
    Las úlceras, en especial la duodenal, pueden tener un patrón estacional (periodicidad) durante meses o años o bien relacionarse específicamente con situaciones francas de estrés, empleo exagerado de alcohol o tabaco o fármacos, que desencadenan las manifestaciones clínicas, sin que se pueda afirmar que constituyan la etiología.

DIAGNOSTICO

Se establece con el patrón de tres tiempos del dolor de la úlcera duodenal o con los datos de cronicidad de un dolor epigástrico claramente especificado, que tiene ritmo y periodicidad en un sujeto adulto. Esta manifestación ha sido por lo general autoatendida por el paciente, con determinadas dietas o medicamentos y con ello se puede obtener mayor orientación. Además es posible que exista el antecedente de empleo de fármacos antirreumáticos o de esteroides que favorecen la presentación de la úlcera.
    Se complementa siempre con la endoscopia o el estudio radiológico con medio de contraste, que sirven no solamente para establecer el diagnóstico y seguir la evolución temporal, sino también para distinguir una probable úlcera de un cáncer, en especial cuando la úlcera está situada en el estómago, ya que hay neoplasias que se comportan como si fueran úlceras benignas.

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