PAC MG-1 A2

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El reto para el médico es que además de los medicamentos y medidas dietéticas, él proporcione seguridad y mucho apoyo personalizado a su paciente.
El cáncer del duodeno es extremadamente raro, no así el del estómago que ocupa uno de los primeros lugares de frecuencia en el mundo; en nuestro medio es el más frecuente del tubo digestivo. Ante una lesión gástrica, el médico debe obligadamente descartar la posibilidad neoplásica por lo que habrá de practicarse endoscopía con biopsia siempre que sea posible. Radiológicamente existen algunos datos de sospecha como son las lesiones de la gran curvatura y del antro pero toda lesión gástrica debe juzgarse como maligna mientras no se de muestre lo contrario.

TRATAMIENTO

Se han ensayado muchas dietas, sin que se haya demostrado que alguna en particular sea la adecuada, si bien se recomienda que el paciente evite los alimentos o bebidas que el propio enfermo sabe que le caen mal. Se sugiere también que para mejor neutralización del ácido se ingieran más de 3 comidas al día, repartiendo la dieta en 5-6, raciones con objeto de mantener neutralizada lo más posible con alimentos la secreción ácida. Deben evitarse aquellos de acción secretoria como el café, té, alcohol y condimentos, disminuir el estrés con cambios del estilo de vida, apoyo psicológico y tranquilizantes menores.
    En cuanto a los medicamentos se pueden reunir en tres grupos:
  1. Los fármacos que tienen acción local o luminal como los antiácidos no absorbibles, protectores de la mucosa gastroduodenal y neutralizantes directos.
    Entre ellos se encuentran las sales de aluminio y magnesio, el magaldrato, el aloglutamol y el sucralfato. El bismuto tiene además efecto antibacteriano útil para el Helicobacter pylori. No se recomienda el bicarbonato de sodio porque, aunque su acción es rápida y eficiente, tiene un efecto importante de rebote.
  2. Los fármacos que actúan por mecanismos sistémicos sobre la célula parietal, unos disminuyendo su función secretora como los anticolinérgicos al bloquear la acción vagal o la pirenzepina, selectiva a los receptores muscarínicos gástricos y otros,
los antagonistas de los receptores H2 como son la cimetidina, ranitidina, famotidina y nizatidina, todos estos muy eficientes y cuyas diferencias dependen fundamentalmente de su tiempo de acción inhibitoria, o los inibidores de la bomba de protones como son el omeprazol, pantoprazol y lanzoprazol, los tres con una acción inhibidora muy intensa de la producción de ácido clorhídrico.
De los anticolinérgicos debe recordarse que, aun cuando tienen una acción antisecretora y antiespasmódica importante, habrán de ser manejados con cuidado debido a sus efectos secundarios y contraindicaciones.
  1. Y más recientemente se agrega un tercer grupo formado por los medicamentos que tienen acción sobre el Helicobacter pylori como son diversos antibióticos de acción sistémica y bacteriostáticos de acción local; los más eficientes son, por ahora, combinaciones de metronidazol, amoxicilina y subsalicilato de bismuto, pero son muy útiles también la tetracicli na, claritromicina y furazolidina.
Por supuesto, la acción de los antibióticos debe estar asociada a los fármacos supresores de la secreción. Los esquemas más recientes se inclinan por los inhibidores de la bomba de protones (IBP) porque parecen tener además un efecto directo sobre el microrganismo.
    La cirugía se indica en casos rebeldes o cuando hay complicaciones como penetración, hemorragia, perforación o estenosis y también cuando hay rebeldía a un tratamiento bien llevado.
    El reto para el médico es que él funcione como medicamento y proporcione seguridad y mucho apoyo personalizado a su paciente y con ello disminuyan las recidivas o éstas sean menos intensas, ya que no se debe olvidar el importante papel que tienen las emociones dentro de la multicausalidad de la enfermedad ulceropéptica.

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