De esta forma se utilizan soluciones electrolíticas, plasma, sangre total o concentrado de eritrocitos, antimicrobianos de amplio espectro, sonda nasogástrica para aspiración, analgésicos y antiespasmódicos y el paciente permanece en reposo y observación; mientras tanto, se intentará llegar a un diagnóstico definitivo, que en muchos casos puede requerir tratamiento quirúrgico, pero teniendo presente que cada hora de retraso en la toma de decisiones para su aplicación, pesa gravemente sobre el pronóstico.
    Se recalca pues, la necesidad de efectuar los procedimientos diagnósticos y terapéuticos lo más pronto posible, ya que el retardo puede significar la diferencia entre la vida y la muerte. Algunos pacientes con abdomen agudo no requieren cirugía, como es el caso de pancreatitis aguda (aunque a veces sí), de úlcera péptica penetrada o de muchos casos originados en otros aparatos o sistemas que provocan un cuadro tipo abdomen agudo, como un

infarto de cara diafragmática, una pleuritis basal, la cetoacidosis diabética, la porfiria, la eclampsia, la picadura de la araña viuda negra y rara vez otros padecimientos como herpes zoster y tabes dorsal.

CONCLUSIONES

El cuadro de abdomen agudo requiere la agudeza clínica del médico para determinar de manera precisa hasta donde sea posible la gravedad de la afección y cuál es el órgano afectado y si requiere o no de cirugía, para establecer con ello las medidas terapéuticas enérgicas que salven la vida y conserven la función.
    Es necesario que todos los casos sean manejados al nivel hospitalario y que el médico general sepa reconocer el momento adecuado para referir al paciente con abdomen agudo al especialista. Más vale pecar por exceso que por defecto y a veces es mejor operar en caso de duda que dejar sin cirugía a un paciente que lo requiera.

Primero se tratan las consecuencias como la deshidratación, la anemia, el desequilibrio electrolítico, la infección local o generalizada y se calma el dolor. A la vez o posteriormente, ya se atiende la afección originaria.

En los casos de obstrucción intestinal, la intubación para descomprimir es básica. En el intestino distendido el riego sanguíneo es deficiente y da lugar a pérdidas de líquidos y absorción anormal que inducen al choque.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estudio del paciente con abdomen agudo 4


Cuadro 4