Se dan
características peculiares según la enfermedad que se trate; por ejemplo,
en la enfermedad celíaca el agente agresor es el gluten mientras que para
la deficiencia de disacaridasas, la lactasa es la sustancia «agresora».
La diarrea suele ser de 6 a 8 evacuaciones diarias, con
heces espumosas, grasosas, abundantes, malolientes, que flotan en el agua.
Por lo general no hay dolor abdominal y a pesar de lo aparatoso de la diarrea,
la situación de debilidad es lentamente progresiva, a diferencia de las
diarreas infecciosas que deshidratan y provocan alteraciones hidroelectrolíticas
en pocas horas. Las otras manifestaciones son de desnutrición crónica con
avitaminosis. Se expresan por pérdida de peso, disminución de masas musculares,
menor resistencia a las infecciones, debilidad, cansancio y signos como
queilosis, glositis, piel seca y escamosa, sangrado fácil de encías, neuropatía
periférica manifestada por dolor o parestesias, anemia por deficiencia de
hierro o de vitamina B12.
Todo este cuadro tiene evolución de varios meses o años.
En los niños se agrega, a las manifestaciones anteriores,
la disminución en la tasa de crecimiento y desarrollo.
DIAGNOSTICO
Se efectúa con base en los datos clínicos de diarrea crónica que no provoca
deshidratación, pero sí perdida lenta de peso y un estado de mala nutrición.
Las características de las heces son determinantes y se complementa la impresion
clínica con estudios de laboratorio y gabinete, como la determinación de
grasas en heces, la prueba de absorción de la D-xilosa, la prueba de la
trioleína marcada, la determinación de la absorción de vitamina B-12 marcada.
En ocasiones se hace una prueba dietética de estímulo que contenga glúten
para provocar la diarrea en la enfermedad celíaca o con leche cuando se
trata de deficiencia de lactasa.
Se emplea también la biopsia |
yeyunal
y, según la enfermedad de que se trate, se pueden realizar estudios que
son también del campo del especialista, como los exámenes radiológicos del
tubo digestivo y huesos.
TRATAMIENTO
Se orienta a dos aspectos. Uno es el tratar la causa o manejar el agente
desencadenante; el otro consiste en mejorar el estado general del paciente
para que se corrijan las deficiencias nutricionales.
En la primera modalidad se elimina el glúten de la dieta
en la enfermedad celíaca, se elimina la leche de la dieta en la deficiencia
de lactasa o se administran enzimas pancreáticas cuando se trata de insuficiencia
pancreática exócrina. Estos son ejemplos del manejo del aspecto etiológico.
Se utiliza también metronidazol cuando el cuadro obedece a giardiasis o
antifímicos cuando es causado por tuberculosis del intestino.
La mejoría del estado general depende de una dieta balanceada,
escasa en grasa, complemento de vitaminas y minerales y el planteamiento
de un estilo de vida que permita mejor calidad de existencia para el paciente,
ya que en ocasiones poco se puede influir sobre la causa, como por ejemplo
en el caso de intestino corto resultante de resección quirúrgica.
CONCLUSIONES
La absorción intestinal deficiente tiene muchas causas y por eso se engloba
en un síndrome en el que se definen algunas enfermedades bien especificadas.
No es tan frecuente como otras enfermedades digestivas, su cronicidad permite
realizar un estudio clínico completo y diversos estudios de laboratorio
que permiten caracterizar el padecimiento y tratarlo. Al médico general
le corresponde efectuar el diagnóstico del síndrome para referir el caso
al especialista. Por fortuna hay tiempo para ello. |
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Las
medidas terapéuticas se orientan a dos aspectos: uno es tratar la causa
o manejar el agente desencadenante y el otro consiste en mejorar el estado
general del paciente para que se corrijan las deficiencias nutricionales.
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