PAC MG-1 A3

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GENERALIDADES
La historia clínica es el registro de las acciones que se establecen en la relación entre el médico y el enfermo como expresión gráfica del "acto médico". Ocupa el lugar principal en el estudio del paciente por encima de la utilización de los elementos auxiliares para el diagnóstico; estos dependen de aquélla. La exactitud de los datos muestra no sólo la preparación técnica del médico y su acuciosidad para obtenerlos, sino también su capacidad de relación, su inteligencia para entender al individuo que sufre y su habilidad para conseguir la información necesaria.
    El "acto médico" no es diferente en su esencia de otros actos cotidianos de convivencia, solidaridad o dependencia; tiene, sin embargo, una característica que le es peculiar: no es un negocio, tampoco una asociación industrial, guerrera, de beneficio, cultural o técnica; se trata de la donación amorosa, el préstamo amistoso y, tal vez, de la ayuda caritativa. Ninguna asociación humana es semejante a esta, en la que la dualidad de intereses distingue al médico que quiere curar, del enfermo que quiere sanar, intereses complementarios, pero distintos.
    Es indudable que la tarea del médico no se limita a curar enfermos, sino que incluye su participación en aspectos filosóficos, sociales y políticos, conferida precisamente por la índole de su labor y así, en el conocimiento del hombre en su integridad biopsicosocial, alcanza el médico la madurez profesional.
El paciente que llega al consultorio debe ser recibido con toda la atención que se merece. Este es su paciente y debe atenderlo, tratando de establecer con él una relación cordial. Al hacer la historia se deben tomar en cuenta los hechos que se citan en el cuadro y servirán como norma para que dicho documento pueda ser utilizado posteriormente.
    En general, la narración del paciente se va conduciendo por un cauce lógico con respecto a sus características del sitio anatómico de la dolencia, el modo de aparición y sus circunstancias, su evolución, etc. La cronología deberá ser organizada en forma flexible y así, en padecimientos agudos, será importante la evolución del cuadro, hora por hora; en cambio, en padecimientos crónicos, por ejemplo: tuberculosis, diabetes o enfisema, la cronología del padecimiento se expresará en meses o años. Una vez establecida la forma de principio y la evolución de los síntomas, se procederá a precisar el estado del padecimiento en el momento en que es elaborada la historia.
    En el interrogatorio por aparatos y sistemas, el orden que se lleva a efecto no puede establecerse desde luego. Depende, por supuesto, del trastorno principal y se inicia generalmente investigando los más relacionados con el proceso patológico principal.
    El interrogatorio deberá ser siempre hecho con un criterio semiológico: investigar exhaustivamente todos los caracteres de cada síntoma y signo y agruparlos tratando de buscarles una asociación sindrómica.

NORMAS PARA UNA BUENA HISTORIA CLINICA
  1. Evitar abreviaturas no aceptadas universalmente.

  2. Evitar escribir cualquier afirmación o dato de naturaleza confidencial que posteriormente pudiera provocar conflictos al paciente o a sus familiares.

  3. Recordar que en algunos casos como peritaje, reclamaciones, determinación de incapacidad total o permanente, etc., este documento podrá tener valor legal después.

  4. Permitir al paciente que narre la historia con sus propias palabras y completarla con preguntas especialmente orientadas. Las anotaciones de lo que el paciente refiere, deben ser descriptivas y no interpretativas.

  5. Cuando el interrogatorio sea indirecto o se ponga en duda la veracidad de los datos recogidos, ya sea por trastorno en el estado de la conciencia o sospecha de fabulación del paciente, se anotará la constancia respectiva junto al título del interrogatorio.

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