PAC MG-1 A3

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Es importante comparar la simetría ocular buscando alineamiento, así como el movimiento de los mismos en todos los campos de la visión. Este estudio superficial permitirá descubrir la presencia de estrabismo o de movimientos anormales del ojo, conocidos como nistagmus.
La conjuntiva es la membrana mucosa que cubre la porción posterior de los párpados y la anterior de la esclerótica, está permanentemente humedecida por la secreción lagrimal, como mecanismo de protección permanente. Existen casos de ausencia de lágrimas, que propician irritación y lesiones conjuntivales y corneanas. Los casos de exceso de lagrimeo (epífora) se deben a problemas inflamatorios o mecánicos de las vías lacrimales.
La esclerótica es la porción blanquecina del ojo, representa una cubierta resistente y que junto con la córnea forma la capa protectora externa del ojo.
La córnea es la proción transparente de la cubierta externa del ojo, que forma la pared anterior de la cámara anterior y está recubierta por la conjuntiva. Las lesiones corneanas más frecuentes son cicatrices (leucoma), úlceras, cuerpos extraños, pterigiones y vascularización (panus). Uno de los problemas patológicos más serios de la córnea es el queratocono.
El iris es la membrana circular coloreada suspendida por detrás de la córnea e inmediatamente por delante del cristalino. Por medio del oftalmoscopio se pueden descubrir trastornos tales como tumores, nódulos, anomalías pigmentarias y sinequias. La pupila no es más que el orificio redondeado en el centro del iris, asiento de los reflejos oculares.
  1. Reflejos pupilares
    Las alteraciones en la pupila (midriasis o miosis) pertenecen al conjunto de padecimientos de los nervios craneales
(II y III) y del simpático cervical.
Los reflejos que se estudian son principalmente: reflejo fotomotor, reflejo con sensual y reflejo de acomodación o motomotor.
La ausencia de uno o todos los reflejos indicará alteraciones de los nervios craneales II, III y IV y del simpático cervical.
  1. Agudeza visual
    La determinación de la agudeza visual debe ser parte de un examen rutinario en todos los pacientes. El método habitual para estudiar la agudeza visual es por medio de cartillas especiales con letras de prueba. Los trastornos más frecuentes que encontramos a este respecto son la miopía, hipermetropía y presbicia, que conforman los llamados vicios de refracción. Además pueden interferir con una visión normal los problemas corneanos, de la retina y del humor vítreo.

  2. Fondo de ojo
    El examen del fondo ocular incluye la inspección del disco óptico, de la mácula, de la retina, de los vasos retinianos, de la coroides y de la esclerótica. Este estudio suministra información clínica importante como en casos de hipertensión arterial, diabetes, problemas cráneo-encefálicos y en padecimientos propios de la retina y del nervio óptico. En estos casos las lesiones pueden ser variables como: edema de papila, esclerosis vaculares, hemorragias retinianas, exudados y pigmentaciones anormales.

  3. Ictericia conjuntival
    Se presenta en hepatopatías, obstrucciones biliares e ictericias prehepáticas (ver número 75).

  4. Nariz
    A la nariz se le estudiará principamente forma, volumen y estado de la superficie, así como la exploración de las fosas nasales que permite comprobar si hay o no permeabilidad de las vías aéreas superiores, estado de la mucosa, presencia de secreciones anormales (catarro, pus, etc.) o la presencia de ulceraciones o lesiones sangrantes, pólipos, etc.

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