PAC MG-1 A3

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    La pared abdominal en su parte superior participa de los movimientos respiratorios; esta movilidad disminuye o desaparece con la distensión abdominal. A través de la pared abdominal, en sujetos enflaquecidos, pueden apreciarse latidos de la aorta o de aneurismas abdominales. Durante el embarazo pue den obsevarse movimentos propios de este estado.
    En casos de obstrucción intestinal mecánica pueden observarse movimientos peristálticos (peristaltismo de lucha) o en estados de inflamación peritoneal tuberculosa o en la desnutrición crónica.

  1. Hernias
    Se denomina hernia a la salida del contenido abdominal a través de un orificio natural (ombligo, canal inguinal, crural).

    Hernia umbilical. Protrusión a través del orificio umbilical dilatado del contenido abdominal; puede ser epiplón o intestino. Debe investigarse si entra y sale libremente, si tiene o no dolor o se producen ruidos hidroaéreos cuando se reduce, lo que indica que su contenido es intestinal. Si no puede reducirse indica que está estrangulada o encarcelada.

    Hernia de la línea blanca. Generalmente es de grasa subperitoneal, produce mucho dolor, se encuentra en la línea media entre el ombligo y la punta del esternón.

    Hernia inguinal. Se produce a través de los orificios inguinales, puede ser directa o indirecta. Reductible o no. Su tamaño es muy variable; su contenido puede ser intestino delgado, colon, vejiga, o epiplón. Debe explorarse tanto en decúbito como de pie.

    Hernia crural. Se produce a través del orificio crural, se dirige hacia el muslo, es más frecuente en mujeres que en hombres. Puede ser reductible o no. Su tamaño generalmente es pequeño. Difí cil de diagnosticar en personas obesas.
    Eventración. Se produce a nivel de cicatrices quirúrgicas de operaciones previas o de diastasis de los músculos rectos del abdomen. En todas ellas debe anotarse el tamaño; deben explorarse con el enfermo en reposo y en esfuerzo; debe anotarse si son reductibles o no y si hay fenómenos de oclusión o suboclusión intestinal o de compromiso vascular.

  1. Hígado
    La palpación es el procedimiento que mayor número de signos nos aporta en la exploración del hígado. Se le estudia tamaño, consistencia, estado de la superficie (liso, rugoso, nodular), sensibilidad y movilidad. En la cirrosis, el borde anterior es cortante, de consistencia dura, no doloroso, se palpan nodulaciones de forma y tamaño variables y se desplaza con los movimientos respiratorios.
    En neoplasias primarias o secundarias, el borde anterior es romo o anfractuoso, de consistencia leñosa, poco doloroso, se pueden palpar nodulaciones y puede o no sufrir desplazamientos con los movimientos respiratorios, dependiendo de si la neoplasia tiene adherencias con órganos vecinos.

    Percusión. Por medio de la percusión se delimita el área hepática. A través de este procedimiento se podrá demostrar si el hígado conserva su tamaño, está disminuido o aumentado. Asimismo, la percusión nos permite identificar la movilidad del hemidiafrgama derecho que suele estar elevado e inmóvil en el absceso hepático amibiano y que puede ser motivo de confusión con procesos basales pulmonares dere chos en que exista derrame pleural. En casos de absceso hepático amibiano del lóbulo izquierdo del hígado puede observarse matidez en la base del hemitórax izquierdo.
El ombligo se desplaza hacia arriba por crecimientos intraabdominales y hacia abajo por ascitis (signo de Tanyol).

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