La pared abdominal en
su parte superior participa de los movimientos respiratorios; esta movilidad
disminuye o desaparece con la distensión abdominal. A través de la pared
abdominal, en sujetos enflaquecidos, pueden apreciarse latidos de la aorta
o de aneurismas abdominales. Durante el embarazo pue den obsevarse movimentos
propios de este estado.
En casos de obstrucción intestinal mecánica pueden observarse movimientos
peristálticos (peristaltismo de lucha) o en estados de inflamación peritoneal
tuberculosa o en la desnutrición crónica.
- Hernias
Se denomina hernia a la salida del contenido abdominal a través de un
orificio natural (ombligo, canal inguinal, crural).
Hernia umbilical. Protrusión a través del orificio umbilical dilatado
del contenido abdominal; puede ser epiplón o intestino. Debe investigarse
si entra y sale libremente, si tiene o no dolor o se producen ruidos hidroaéreos
cuando se reduce, lo que indica que su contenido es intestinal. Si no
puede reducirse indica que está estrangulada o encarcelada.
Hernia de la línea blanca. Generalmente es de grasa subperitoneal,
produce mucho dolor, se encuentra en la línea media entre el ombligo y
la punta del esternón.
Hernia inguinal. Se produce a través de los orificios inguinales,
puede ser directa o indirecta. Reductible o no. Su tamaño es muy variable;
su contenido puede ser intestino delgado, colon, vejiga, o epiplón. Debe
explorarse tanto en decúbito como de pie.
Hernia crural. Se produce a través del orificio crural, se dirige
hacia el muslo, es más frecuente en mujeres que en hombres. Puede ser
reductible o no. Su tamaño generalmente es pequeño. Difí cil de diagnosticar
en personas obesas.
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Eventración.
Se produce
a nivel de cicatrices quirúrgicas de operaciones previas o de diastasis
de los músculos rectos del abdomen. En todas ellas debe anotarse el tamaño;
deben explorarse con el enfermo en reposo y en esfuerzo; debe anotarse
si son reductibles o no y si hay fenómenos de oclusión o suboclusión intestinal
o de compromiso vascular.
- Hígado
La palpación es el procedimiento que mayor número de signos nos
aporta en la exploración del hígado. Se le estudia tamaño, consistencia,
estado de la superficie (liso, rugoso, nodular), sensibilidad y movilidad.
En la cirrosis, el borde anterior es cortante, de consistencia dura, no
doloroso, se palpan nodulaciones de forma y tamaño variables y se desplaza
con los movimientos respiratorios.
En neoplasias primarias o secundarias, el borde anterior es romo o anfractuoso,
de consistencia leñosa, poco doloroso, se pueden palpar nodulaciones y
puede o no sufrir desplazamientos con los movimientos respiratorios, dependiendo
de si la neoplasia tiene adherencias con órganos vecinos.
Percusión. Por medio de la percusión se delimita el área hepática.
A través de este procedimiento se podrá demostrar si el hígado conserva
su tamaño, está disminuido o aumentado. Asimismo, la percusión nos permite
identificar la movilidad del hemidiafrgama derecho que suele estar elevado
e inmóvil en el absceso hepático amibiano y que puede ser motivo de confusión
con procesos basales pulmonares dere chos en que exista derrame pleural.
En casos de absceso hepático amibiano del lóbulo izquierdo del hígado
puede observarse matidez en la base del hemitórax izquierdo.
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El
ombligo se desplaza hacia arriba por crecimientos intraabdominales y hacia
abajo por ascitis (signo de Tanyol). |