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La
tuberculosis es aún un grave problema de salud pública que merece toda
la atención del médico, el paciente, el público y las autoridades sanitarias.
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La
tuberculosis es una enfermedad infecciosa producida por el Mycobacterium
tuberculosis; generalizada, se localiza principalmente en los pulmones
y se identifica desde el punto de vista de anatomía patológica por la presencia
de tubérculos y necrosis caseosa.
La tuberculosis constituye todavía un grave problema
de salud pública particularmente en los países en vías de desarrollo, así
como también en las sociedades que ya la habían controlado pero que han
visto multiplicarse los problemas de inmunodeficiencia como el SIDA. Se
distribuye de manera heterogénea en la población y predomina en los estratos
de más bajo ingreso económico que viven en hacinamiento, así como en los
grupos que cursan con procesos crónicos, debilitantes y con deterioro inmunológico.
Se estima que cada año hay en el mundo de 4 a 5 millones
de casos nuevos de tuberculosis pulmonar con esputo positivo (expectorado
de bacilos) y de 2 a 2.5 millones de defunciones por la enfermedad; además,
si se toman en cuenta los casos de tuberculosis pulmonar con cultivo positivo
y los extrapulmonares, la cifra se eleva a 8 a 10 millones de casos nuevos
cada año.
La tuberculosis tiene mayor frecuencia en los países
en vías de desarrollo y en la República Mexicana la tasa anual de infección
es alrededor de 1% y su reducción anual es de apenas 3% en promedio, lo
que equivale a tener una situación 5 a 10 veces más desfavorable que los
países desarrollados, por lo que se considera que el riesgo de infección
tuberculosa en los países en desarrollo es de 20 a 50 veces más elevado
que en los países desarrollados y que la tendencia de la infección en algunos
de estos países disminuye en forma moderada y en otros permanece igual.
Desde 1973 se registra en la Secretaría de Salud la
incidencia de casos nuevos con esputo positivo considerado como uno de
los indicadores que reflejan mejor la situación y tendencia de la tuberculosis;
hasta 1993 la tasa de incidencia notificada disminuyó hasta
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17.12 casos por 100
mil habitantes, lo que equivale a una reducción anual de 3%.
El mayor número de defunciones es causado por la tuberculosis
del aparato respiratorio (85%), seguido de tuberculosis meníngea (5%) y
la tuberculosis miliar (4%); el resto se debe a otras localizaciones.
ANATOMIA PATOLOGICA
Las lesiones fundamentales de la enfermedad tuberculosa son de dos clases:
exudativas y productivas. Lesión exudativa es una manifestación de hipersensibildad,
que se presenta en sujetos que por primera vez son infectados por el bacilo
o en aquellos con inmunodepresión. Es una lesión extensa, que llena los
alveolos de exudado, los vasos sanguíneos de los septum intralveolares
se encuentran ingurgitados, evoluciona hacia la reabsorción completa como
sucede en la primoinfección tuberculosa o hacia la formación de necrosis
caseosa, como pasa en la neumonía caseosa y en la tuberculosis fibrocaseosa.
La necrosis caseosa evoluciona hacia la solidificación
y encapsulación como sucede en el nódulo tuberculoso, o bien cursa hacia
la licuefacción y expulsión como ocurre para la formación de la caverna;
ambas contingencias se presentan en la tuberculosis pulmonar del adulto
o de reinfección.
Lesión productiva es aquella que se identifica por la
formación de nuevas células; así se encuentra el folículo de Koster que
está constituido por una célula central grande, conocida por el nombre
de célula gigante de Langhans, rodeada de células epitelioides y en la
periferia de un halo de células linfoides; el folículo de Koster aunque
no es exclusivo de la tuberculosis, ya que se puede presentar en las micosis
y en otras enfermedades como reacción de cuerpo extraño, es fuertemente
indicativo de tuberculosis. La evolución de la lesión productiva es hacia
la fibrosis, aparecen alrededor del folículo de Koster fibras colágenas
que invaden los alveolos y ocasionan retracción.
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