La
pleura es una membrana serosa compuesta por dos láminas que
se adosan entre sí a manera de vidrios húmedos; ejercen presión
negativa que evita el colapso pulmonar. La fisiología del espacio
pleural interfiere de manera directa con los sistemas respiratorio
y cardiovascular; por lo mismo, las alteraciones de esta presión
negativa comprometen la función de ambos sistemas.
CONSIDERACIONES ANATOMICAS Y FISIOLOGICAS
La pleura está compuesta por una lámina de células mesoteliales
además de tejido elástico y conectivo en interacción con capilares
arteriales, venosos, linfáticos y nervios.
En el espacio pleural se ejerce la acción
de dos fuerzas anatagónicas: una, la elasticidad pulmonar que
tiende al colapso del órgano y la otra, la caja torácica que
mantiene el pulmón distendido, lo cual aumenta con la inspiración.
El espacio pleural está constantemente lubricado por una escasa
cantidad de líquido trasudado de los capilares. Los movimientos
de inspiración y espiración a través de las variaciones de la
presión negativa intrapleural originan la movilización del líquido
de los linfáticos al espacio pleural.
La presión intrapleural media en reposo es
de menos 4 a 5 cm de agua y es ligeramente menos negativa en
las paredes declives del pulmón.
El adecuado funcionamiento de este sistema
no sólo moviliza el aire pulmonar, sino que desempeña un papel
importante en la circulación sanguínea, modificando el gasto
cardíaco.
La pleura visceral es insensible al dolor;
las terminaciones nerviosas sensitivas radican en la pleura
parietal, el dolor es referido a la zona inervada por los nervios
intercostales a excepción de la pleura diafragmática, la cual
se encuentra inervada por el nervio frénico y el dolor se refiere
al hombro homolateral.
DERRAME
PLEURAL
La manifestación más frecuente de la patología
pleural es la
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presencia
de líquido entre las dos hojas pleurales. Un proceso infeccioso
muestra generalmente un sujeto joven con dolor torácico intenso,
localizado, pungitivo, que aumenta con los movimientos respiratorios
y con la tos, disnea progresiva, tos seca y fiebre. Un
derrame neoplásico o mecánico como el de la insuficiencia
cardíaca no se acompaña de dolor ni fiebre, pero sí de
tos y disnea progresiva. La exploración física muestra un síndrome
de derrame pleural.
La radiografía postero-anterior del tórax
muestra una opacidad homogénea que borra el diafragma y el seno
costo diafragmático con límite superior que describe una curva
de concavidad superior cuya parte más elevada se encuentra en
la parte externa del plano costal, y la parte inferior se encuentra
en el mediastino y puede o no rechazar la sombra mediotorácica
hacia el lado sano, dependiendo de la fijeza del mediastino
y del volumen del derrame. La telerradiografía del tórax sigue
siendo el elemento más valioso para el estudio de la cavidad
pleural.
El diagnóstico diferencial del derrame pleural
se establece por punción pleural.
Las variedades de líquido pleural son las
siguientes:
- Serofibrinoso
- Purulento
- Hemorrágico
- Quiloso
y
- Agua
de roca
El líquido pleural serofibrinoso debe enviarse siempre al laboratorio
para identificar si es un trasudado o un exudado, así como para
llevar a cabo estudios bacteriológico y citológico.
Trasudado. El líquido pleural
normal es un trasudado y es el resultado de la producción de
un ultrafiltrado plasmático, mismo que puede acumularse en exceso
en estados patológicos como la insuficiencia cardíaca congestiva,
donde existe una formación excesiva de líquido pleural, con
disminución en la absorción por aumento en la presión del capilar
pulmonar. |
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El
líquido entre las dos hojas pleurales es la forma más frecuente
como se manifiesta la patología pleural. El estudio radiológico
sigue siendo el elemento más valioso para su estudio, además
de la identificación del líquido pleural cuya naturaleza e identificación
se hace en el líquido mismo obtenido por punción. |