|
El
tratamiento de la bronquitis aguda viral es paliativo: reposo, humidificación
ambiental, mayor ingestión de líquidos, evitar elementos nocivos como el
humo del tabaco y contaminantes. Las medidas antiinfecciosas sólo tienen
valor preventivo y debe ser valorada con cuidado su utilización. Los antitusígenos
están contraindicados.
|
|
DIAGNOSTICO
El diagnóstico de la bronquitis viral aguda es básicamente clínico: se establece
con el conocimiento de presentación epidémica en la población, con los síntomas
clínicos y el antecedente de infección respiratoria superior previa ya que
las radiografías de tórax habitualmente son normales aunque en ocasiones
se observa engrosamiento peribronquial; cuando hay sobredistensión pulmonar
sugiere compromiso de las vías aéreas más periféricas y si se observa neumonía
o atelectasia se está ante una complicación de la bronquitis. En la citología
hemática se observa leucopenia. Cuando se sospecha una infección secundaria
o una etiología no usual puede ser útil un cultivo de expectoración.
TRATAMIENTO
El tratamiento de la bronquitis aguda viral generalmente es sintomático;
pueden ser suficientes el reposo adecuado, la humidificación del aire ambiente,
la ingesta de líquidos y una dieta exenta de tóxicos y rica en frutas y
verduras; evitar la exposición a agentes nocivos como el humo del tabaco
y los contaminantes.
La presencia de esputo de aspecto purulento no necesariamente
indica infección bacteriana por lo que los antibióticos deben reservarse
para cuando esta se comprueba; la tos productiva es común y efectiva para
la expectoración de moco por lo que no sólo no se recomienda, sino que está
contraindicado el uso de antitusígenos. Los broncodilatadores pueden ser
útiles sobre todo en pacientes con bronquitis y sibilancias y también cuando
la tos es persistente.
BRONQUITIS BACTERIANA
La bronquitis bacteriana es rara y generalmente es secundaria o consecutiva
a una infección de vías respiratorias superiores o a bronquitis viral; los
agentes etiológicos más frecuentes son: Streptococcus pneumoniae, Staphylococcus
aureus y |
Hemophilus
influenzae; pero como estos gérmenes suelen aislarse en la faringe su
presencia no siempre es una prueba de enfermedad. Cuando los síntomas clínicos
son sugestivos, están obligados los cultivos de esputo para identificar
el germen patógeno. En los niños pequeños, que no expectoran, el cultivo
de nasofaringe, sobre todo si se toma durante un episodio de tos, puede
identificar el germen.
El tratamiento debe tomarse de acuerdo a los gérmenes
más frecuentemente implicados, tomando en cuenta los problemas para identificarlo.
La eritromicina y la amoxicilina son los antibióticos más adecuados para
iniciar el tratamiento mientras se esperan los resultados de los cultivos,
seguidos de las medidas generales mencionadas en la bronquitis viral.
La infección por Bordetella pertussis (tos ferina)
produce una traqueobronquitis característica en niños no inmunizados; la
etapa catarral temprana se caracteriza por síntomas de infección de la vía
respiratoria superior. Se produce tos seca que a la semana se transforma
en paroxística con múltiples episodios de tos interrumpidos por un quejido
inspiratorio profundo y que culmina finalmente en la producción de una gran
cantidad de moco espeso y adherente; esta etapa dura entre cuatro y seis
semanas, seguida de un periodo de convalecencia prolongado, los cambios
inflamatorios son extensos, desde la nasofaringe hasta los bronquios, con
congestión de la mucosa por infiltrado leucocitario; enredados entre los
cilios se encuentran acúmulos de microorganismos con necrosis de las capas
media y basal. El diagnóstico se puede establecer clínicamente aunque es
importante recordar que los rhinovirus pueden producir una enfermedad
similar a la tos ferina.
El tratamiento de la bronquitis es fundamentalmente de
sostén, deben evitarse estímulos que desencadenen paroxismos, como el humo
y el aire ambiente seco y frío; se puede utilizar ampicilina y eritromicina
pero estas drogas tienen escaso efecto sobre su evolución. |