PAC MG-1 A4

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El tratamiento de la bronquitis aguda viral es paliativo: reposo, humidificación ambiental, mayor ingestión de líquidos, evitar elementos nocivos como el humo del tabaco y contaminantes. Las medidas antiinfecciosas sólo tienen valor preventivo y debe ser valorada con cuidado su utilización. Los antitusígenos están contraindicados.
DIAGNOSTICO

El diagnóstico de la bronquitis viral aguda es básicamente clínico: se establece con el conocimiento de presentación epidémica en la población, con los síntomas clínicos y el antecedente de infección respiratoria superior previa ya que las radiografías de tórax habitualmente son normales aunque en ocasiones se observa engrosamiento peribronquial; cuando hay sobredistensión pulmonar sugiere compromiso de las vías aéreas más periféricas y si se observa neumonía o atelectasia se está ante una complicación de la bronquitis. En la citología hemática se observa leucopenia. Cuando se sospecha una infección secundaria o una etiología no usual puede ser útil un cultivo de expectoración.

TRATAMIENTO

El tratamiento de la bronquitis aguda viral generalmente es sintomático; pueden ser suficientes el reposo adecuado, la humidificación del aire ambiente, la ingesta de líquidos y una dieta exenta de tóxicos y rica en frutas y verduras; evitar la exposición a agentes nocivos como el humo del tabaco y los contaminantes.
    La presencia de esputo de aspecto purulento no necesariamente indica infección bacteriana por lo que los antibióticos deben reservarse para cuando esta se comprueba; la tos productiva es común y efectiva para la expectoración de moco por lo que no sólo no se recomienda, sino que está contraindicado el uso de antitusígenos. Los broncodilatadores pueden ser útiles sobre todo en pacientes con bronquitis y sibilancias y también cuando la tos es persistente.

BRONQUITIS BACTERIANA

La bronquitis bacteriana es rara y generalmente es secundaria o consecutiva a una infección de vías respiratorias superiores o a bronquitis viral; los agentes etiológicos más frecuentes son: Streptococcus pneumoniae, Staphylococcus aureus y
Hemophilus influenzae; pero como estos gérmenes suelen aislarse en la faringe su presencia no siempre es una prueba de enfermedad. Cuando los síntomas clínicos son sugestivos, están obligados los cultivos de esputo para identificar el germen patógeno. En los niños pequeños, que no expectoran, el cultivo de nasofaringe, sobre todo si se toma durante un episodio de tos, puede identificar el germen.
    El tratamiento debe tomarse de acuerdo a los gérmenes más frecuentemente implicados, tomando en cuenta los problemas para identificarlo. La eritromicina y la amoxicilina son los antibióticos más adecuados para iniciar el tratamiento mientras se esperan los resultados de los cultivos, seguidos de las medidas generales mencionadas en la bronquitis viral.
    La infección por Bordetella pertussis (tos ferina) produce una traqueobronquitis característica en niños no inmunizados; la etapa catarral temprana se caracteriza por síntomas de infección de la vía respiratoria superior. Se produce tos seca que a la semana se transforma en paroxística con múltiples episodios de tos interrumpidos por un quejido inspiratorio profundo y que culmina finalmente en la producción de una gran cantidad de moco espeso y adherente; esta etapa dura entre cuatro y seis semanas, seguida de un periodo de convalecencia prolongado, los cambios inflamatorios son extensos, desde la nasofaringe hasta los bronquios, con congestión de la mucosa por infiltrado leucocitario; enredados entre los cilios se encuentran acúmulos de microorganismos con necrosis de las capas media y basal. El diagnóstico se puede establecer clínicamente aunque es importante recordar que los rhinovirus pueden producir una enfermedad similar a la tos ferina.
   El tratamiento de la bronquitis es fundamentalmente de sostén, deben evitarse estímulos que desencadenen paroxismos, como el humo y el aire ambiente seco y frío; se puede utilizar ampicilina y eritromicina pero estas drogas tienen escaso efecto sobre su evolución.

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