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En
las hipoplasias medulares, el número de células hematopoyéticas
pluripotenciales disminuye por debajo del nivel cítrico para mantener
la autorreplicación propia de las células pluripotenciales,
se agotan las células bien diferenciadas en el tejido de la médula
y la cavidad medular es ocupada por tejido adiposo. En las displasias medulares
ocurre algo similar, pero la cantidad absoluta de tejido hematopoyético
no se reduce tanto, aunque su progenie es defectuosa estructural y funcionalmente.
El diagnóstico de hipoplasia medular nunca debe establecerse sólo mediante
la imagen del aspirado de médula ósea y el cuadro en sangre periférica:
es imprescindible efectuar una biopsia de hueso para valorar de manera
precisa la celularidad de la médula y cuantificar la proporción remanente.
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Existen
agentes que pueden causar daño a la médula ósea tales como radiaciones ionizantes,
antineoplásicos y derivados de benceno y etanol, entre otros.
La sospecha de que algunas formas de hipoplasia medular
obedecen a mecanismos autoinmunes deriva de varios hechos: algunos autores
han hallado que las células T supresoras, activadas y productoras de interferón
gamma son responsables de la supresión inmune de la hematopoyesis en algunos
pacientes con hipoplasia medular. Las alteraciones congénitas asociadas
con insuficiencia de la médula ósea incluyen: anemia aplástica de Fanconi,
síndrome de EstrenDameshek, disqueratosis congénita, síndrome de Shwachman
Diamond, síndrome de Bloom, trombocitopenia amegacariocítica, síndrome de
trombocitopenia con ausencia de radio y anemia aplástica relacionada con
síndrome linfoproliferativo asociado al cromosoma X.
El diagnóstico de hipoplasia medular nunca debe establecerse
sólo mediante la imagen del aspirado de médula ósea y el cuadro en sangre
periférica: es imprescindible efectuar una biopsia de hueso para valorar
de manera precisa la celularidad de la médula y cuantificar la proporción
remanente.
En lo que se refiere a tratamiento, en las formas leves
o moderadas de hipoplasia medular, el empleo de andrógenos puede ser de
utilidad para estimular la médula ósea residual. En las formas graves de
la enfermedad, el mejor método terapéutico es el trasplante alogénico de
médula ósea; los inmunosupresores también pueden ser útiles y se calcula
que alrededor de 50 a 60% de los casos de hipoplasias medulares graves puede
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a inmunosupresores
como la globulina anti-timocito o la ciclosporina.
DISPLASIAS MEDULARES
En los últimos años se han utilizado diversos términos para designar un
grupo de padecimientos de la médula ósea que se conocen como displasias
medulares o síndromes mielodisplásicos. Las displasias medulares suponen
tejido hematopoyético cuantitativamente normal pero cualitativamente "defectuoso",
diferencia muy importante para distinguir estos trastornos de las hipoplasias
medulares.
Las displasias medulares o anemias dishemopoyéticas se
clasifican en cinco tipos: Tipo I o anemia refractaria indiferenciada, tipo
II o anemia sideroblástica idiopática adquirida, tipo III o anemia refractaria
con exceso de blastos, tipo IV o leucemia mielomonocítica crónica y tipo
V o anemia refractaria con exceso de blastos, en transformación.
De las displasias medulares secundarias, las leucemias
agudas mieloides secundarias al empleo de radioterapia o quimioterapia o
ambas casi siempre evolucionan a través de una fase de dishemopoyesis que
puede ser indistinguible de cualquiera de las displasias medulares.
Actualmente, no existe una terapéutica de elección para
los pacientes que sufren displasias medulares. Las transfusiones de paquetes
de eritrocitos o plaquetas o ambos, así como el apoyo con antibióticos de
amplio espectro o antimicóticos o ambos, deben emplearse en los casos que
lo requieran. En algunos casos los andrógenos y los factores de crecimiento
hematopoyético recombinantes pueden tener utilidad transitoria. |